martes, 21 de junio de 2011

La Vida y Trabajo desde el Hogar

Algunos creen que no se puede trabajar desde casa... qué triste, no saben de lo que se pierden.

Desde marzo pasado estoy laborando desde el hogar. Sí, es posible; no es como que me la paso tirando sin hacer algo. Para los que estuvieron en el Tec, y llevaron alguna clase virtual, se le haría más o menos lo mismo. La diferencia es que a mí me traen "checadito"; me cae, no me puedo desaparecer una hora, porque seguro me cachan; así que las siestas, las salidas a comer o cualquier evento que me alejen de la computadora están fuera de discusión.

Claro, nada de eso me pesa. Desde antes que dejara Softtek buscaba una chamaba que me permitiera jalar desde casa. Ahora que trabajo desde mi casa me siento bastante a gusto; no sé, es una paz singular la que siento al estar en mi computadora la mayor parte del tiempo. Desde luego, trato de ser equilibrado en cuanto al tiempo que le dedico al trabajo y al ocio... porque de otra forma terminaría trabajando hasta tarde o no haciendo nada.

Me he dado cuenta que puedo volver a dedicarle tiempo al blog. Es una pena que haya sacrificado el tiempo que le dedicaba al blog, por enforcarme en el trabajo; y aunque hubiera podido escribir fuera de horas de trabajo, creanme, una vez que suelto la computadora, no la quiero tocar hasta el siguiente día; o sea, ya de por si contesto correos y chateo suficiente sobre cosas del trabajo, para aun después querer seguir tecleando... como siempre digo: "enough es suficiente".

Esa será una de las ventajas de poder trabajar desde casa: nadie que vea lo que hago, ni ande chismeando si reviso páginas "inadecuadas" o si estoy escribiendo código, etc... estoy libre del "del ambiente de trabajo" y la oficina. Aunque debo confesar que sí extraño a compañeritos de trabajo; de mi época de Softtek, extraño al Rameeero, y más recientemente con quiénes trabaje en Tijuana y Metalsa. Y a pesar de lo bien que me hacía que estuvieran conmigo, el poder trabajar con la música al volumen que se me antoje, hablar sólo, andar con el atuendo que quiera y - sñolo de repente - ehcarme una siestesita o ver la tele, no lo cambio por lo pronto.

Quizá, en un futuro no muy lejano, encuentre algún trabajo que me haga regresar a la oficina; sólo veo que eso ocurra si encuentro un trabajo en US o en Australia, me saque la lotería, reciba una herencia cuantiosa o me vuelva rockstar. Con esas posibilidades pueden darse cuenta lo cerca que estoy de dejar de trabajar desde casa.