miércoles, 15 de marzo de 2006

Galleta

Hace como cuatro meses escribí un blog llamado "¡Sorpréndanme!". Y quiero agregar a la lista de la gente que ha tomado el llamado al Camarón; una razón sería haberme dado su boleto para ir a ver a los Stones (relato, que por falta de tiempo, no les he dado).

Pero no es por eso que le lo agrego a mi lista, no. De hecho, antes de explicar eso, hay algo más que quiero decir.

La otra vez platicaba con Alex, que uno de mis peores errores era esconder lo que sentía. Lo hacía ya fuese por vergüenza o por hacerme el fuerte, o porque quizá no creía que los demás entenderían tan bien lo que me pasaba; a lo mejor porque no quería que me vieran débil y dejaran de buscarme en busca de ayuda. Lo único que me provoqué fue hacerme más daño que el hecho de por si podría causarme.

Según se han dado las cosas, Alex y yo hemos tenido la oportunidad de abrirnos uno con el otro. Personalmente he disfrutado mucho el proceso; para mí antes era: alguien se abría conmigo o nunca lo hacía. Ahora todo ha sido poco a poco; dice que todo aquello que pasa por un proceso similar, es lo que más valoras.

El caso con Camarón ha sido un poco distinto. Quizá porque dada la ocasión, coincidimos en muchas cosas. De repente, eramos complices. Y después de un proceso de reconocimiento pleno, ahora hasta médico brujo soy o shaman. Y de ahí en adelante el hombre no ha hecho más que mostrarse como es; por un lado, inesperado el hecho, aunque agradable.

Así, finalmente llegamos a la razón del blog de hoy. Voy llegando ayer del 'Martesito' con los ex-ras y me topo a Alex y Camarón viendo Chicken Little. Saludo, trato de no interrumpir (me choca cuando alguien me interrumpe cuando veo peliculas) y ser lo más breve posible. Me lanzo a mi cuarto, cuando prendo la luz, ¿qué creen que me encontré sobre mi cama? Un galleta. Eso, una galleta; esa galleta, glaseada, se veía deliciosa. Me decía: "Cómeme, por favor, ¿qué no ves que me deseas? Cómeme"; no se rían, es serio... ¡eso me decía la muy sabrosa!

La galleta reposaba sobre un servilleta que traía escrito algo, que no repetiré porque lo guardo para mí. Pero la letra no la distinguí; no sabía si era de Alex, Camarón o de alguien más. Primero tomé la galleta y me dieron ganas de probarla, pero me sentí culpable porque no había dado las gracias por ella; entonces, abrí la puerta del cuarto, trato de ir a buscar a Alex para preguntarle, pero luego pensé: "¿Qué tal si es un detalle sólo para mí que Alex me hizo? Si lo digo frente a Camarón, puede que se sienta que a él no le tocó galleta? Lo que es peor, que tal si alguien vino de visita y me dejo esa galleta y ni si quiera lo sabe Alex. No, no, no... De seguro me la dejo Alex, porque es una servilleta de nuestra cocina... Ay, pero ni modo que le haga fiesta frente a Camarón... Y además están viendo una película. Bueno, pero qué tal si la persona que me la dejo se robó la servilleta de la cocina... Mmmm, mejor le preguntó mañana a Alex".

Tomé la servilleta con la galleta y me le quedé viendo un rato, y sonreía y el mismo discurso venía a mí ("¿Qué tal si es un detalle...") y dejaba la galleta delicadamente sobre la cama otra vez, luego trataba salir del cuarto, pero no me decía. Así estuve un buen rato, no sé, lo abre intentado unas 3 veces más. Pero siempre que veía la galleta se me salián los dientes de tan estirada que tenía la sonrisa; y me sentía feliz, muy feliz. Así, puse la galleta en escritorio, pensando que haría con ella después dar las gracias por ella: "¿Me la comeré o la guardaré? No, mejor me la como y guardo la servilleta. No, no, no, voy a guardar la galleta al vacío. Mmmm... Mejor me como la mitad y guardo la otra mitad... Al vacío y la servilleta".

Niños... Son geniales, fue un detallazo lo de la gelleta, muchas, muchas, muchas gracias. Se pasaron, de verdad. Los quiero, los quiero de verdad. Sorprendieron al sorprendedor... Y este se los agradece con el corazón. O sea, para dejarlo más claro: muchas gracias por la galleta, gracias, gracias, gracias, gracias...