lunes, 21 de junio de 2010

El Chahuistle en lugar más feliz de mundo

Hoy es mi 6to día (más o menos) en Tijuana, Baja California - que según Krusty el payaso, es "el lugar más feliz del mundo". El miércoles pasado llegué a estas pintorescas tierras a trabajar.

Sé que algunos se preguntaran cómo llegué aquí. Del trabajo me mandaron para acá; aquí cabe aclarar que no estoy con el empleador con el que todos me ubican. Así es, cambié de empleador, en busca de mejores oportunidades de aprendizaje; claro, el dinero va involucrado, pero pasa a ser secundario cuando se trata de mejorar y aprender más.

De hecho, el cambio de trabajo (con el cambio temporal de ciudad) me vino muy bien. No es que sienta algo en contra de Monterrey, mucho menos contra los oriundos y otros adoptados por la localidad; pero necesitaba urgentemente de un cambio, de algo que me sacara de mi monotonía de vida y circunstancias.

Sin duda estoy muy bien. Es la tercera vez que estoy en Tijuana, y la ciudad y su gente no deja de agradarme. Me hubiera gustado haber podido vivir esta estancia hace unos 8 años, cuando mi corazón y pasión estaban enfocados en Mine... ah, hasta buenos recuerdos me trae estar en esta ciudad.

Afortunadamente, puedo poner pausa a mi vida y mis pensamientos, y comenzar a enfocarme a otras cosas. Espero que la consecuencia natural sea dejar atrás tantas tonterías que me echaban a perder la vida. Tijuana es la frontera mental que buscaba para alejarme de alejarme de amores mal pagados, y comenzar a sanar mi corazoncito, hacerme de nuevos bríos y evolucionar un poco más hacía el hombre que siempre he querido ser.

Desde luego, no me despedí al irme. Una razón es que quiénes me estiman o quieren siempre estarán donde los dejé, no importa por cuanto tiempo me separé de ellos; el amor y el cariño son cosas que no obedecen al tiempo y mucho menos al espacio. Además, ¿a quién le debería dar detalles sobre a dónde voy y qué hago?

Otra ciudad, nuevo trabajo, más aventuras... por cosas así me doy cuenta que hay muchas cosas por hacer, vivir y saborear, que la vida no acaba por tropezones sentimentales, ni porque haya personas incapaces de pensar un poquito o lo necesario en quiénes los rodean y los quieren.

En fin... en cuanto parezca cercana alguna visita a Monterrey, yo mando aviso. Por lo pronto, 'no, no se preocupen por mí...'