lunes, 7 de septiembre de 2009

Broken Hearted

Brevemente, Wikipedia dice que Broken Hearted es una metáfora utilizada comunmente para referirse a la perdida de alguien amado.
Cuando me hayo en esa situación, por lo regular me dan ganas de arracarme el corazón; así como en el juego Killer Instinct, que uno de los personajes hace un fatality, que entre otras cosas, es de un puñetazo enterrar la mano en el pecho, tomar el corazón y sacarlo aun palpitando.
Desde luego, el corazón físico no es quien controla esas emociones, sino una parte de nuestro cerebro; pero es en el pecho donde sentimos todo ese dolor caracteristico del 'mal del amor'.
Todos los que hemos pasado por eso (que seguramente somos todos) realmente quisieramos beber algo para terminarlo, de perdido hacer hocus pocus y poner todo bien.
Y quizá lo que diariamente nos parecía normal, toma otro significado y comienza a afectarnos. Por ejemplo, la música; de repente notamos que la mayor parte de la música habla sobre temas relacionados al amor, a relaciones fallidas, a extrañar a otra persona, rechazo, traición, reproches... entre otras cosas. Ya ni se diga las canciones rancheras (tipo Chente), banda, tambora y mariachi, que la mayoría son para dolidos; a eso agrénguenle la música rock y pop, que esta plagada de esos temas. Ah, y por si fuera poco, ¿qué tal cuando el grupo de moda es el que te recuerda a la otra persona, eh? The Beatles es como meter el dedo con vinagre y sal a la hérida; tan sólo en estos días, la publicidad sobre The Beatles está por todos lados: todo el mundo ahora quiere escuchar The Beatles, en las revisterías hay especiales de The Beatles, van a sacar un compilado remasterizado y no sé qué más de The Beatles... ¡hasta van a sacar un Rock Band edición especial de The Beatles... pobre del que le toqué aguantar el mundo así, el próximo 9 de septiembre sentirá que el mundo le cae encima.
En mi caso, será porque sou computólogo o sabra Dios, pero cada vez que me levanto, como que se carga el kernel y todas las aplicaciones en mi mente, y con eso viene el recuerdo de mis dolencias, que a su vez me las provoca.
En fin, creo que por eso me gusta tanto Alice in Chains; con canciones como Hate to Feel y Love Hate Love sigo pensando que para cualquiera es difícil afrontar la separación y afrontar todo lo que conlleva "alejarse" de esa otra persona; a veces nos tocar fácil, porque somos quiénes queremos terminar la relación; pero cuando nos toca jugar el rol del "terminado", más cuando realmente nos importa la otra persona, desde luego que 'nos va en feria'.
Personalmente, siento tan difícil aceptar, asimilar y respetar ese tipo de decisiones, sobretodo cuando la otra persona realmente me importa y la quiero; al principio siempre es como un mal sueño (como esos sueños tan intensos, que creo que fueron verdad), aunque la verdad dicta otra cosa... ahí es cuando - eventualmente, después de dos o tres madrazos - me deprimo y comienzan mis turbulencias. Lo que pasa en mí es como si hubiera un laberinto en mi cabeza, y el tiempo en que debo superar la situación, estoy búscando la salida al laberinto.*
Para mí, esa es la parte cruel: debo superar la situación. Es una imposición y no hay nada que se pueda hacer al respecto; la otra persona no me permitirá (menos si ya está con alguien más) pasar un proceso de separación saludable, para luego sencillamente dejarnos. No, así no funciona; parece ser que el entendido, el "standard social", es que los rompimientos deben ser trágicos y de tajo, si no, no vale la pena que sucedan. El psiquiatra me preguntaba si sufría por las separaciones, de cualquier tipo; le decía que en si puedo lidiar con las separaciones, todas, excepto las amorosas. Hay un mecanismo en mí, que al saber que fin de algo se acerca, me preparo y comienza a cerrar ciclos, pendientes y a cortar las cosas que podrían afectarme después de dejarlas. En las relaciones amorosas no se da ese proceso de separación, y con eso la carga de fantasías y emociones... pues me convierto en un manojo de sentimientos depresivos y autodestructivos... creo por ahí venía la pregunta del psiquiatra.
Desde luego, como cualquier tormeta, al final llega la calma... pasa la tormeta y quedan los recuerdos del desastre. Quizá, lo que siempre me atormeta es: ¿por qué siempre quedan como recuerdo de un desastre?
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* Desde que vi X-Men 2, la manera en que Xavier salé del trance al final de la película, es más o menos como me siento cuando estoy buscando la salida, y finalmente la halló.