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viernes, 1 de diciembre de 2006

Un Juevesitos de Amigos

Mis amigos… los adoro a todos.

Anoche, me dieron una noche sin igual… la verdad. Quizá es porque venía muy estresado del trabajo, pero me la pase muy bien en casa de Niño, en el juevesitos.

Ni siquiera nos tiramos carro… fue demasiado sano. La charla, el ambiente… las conversaciones, la cerveza, el scotch, las dudas existenciales de Niño (y Taden en pleno papel de Sigmund Freud), las poses de la Piernuda, la Editadora con los pelos de punta (pero, pues mejor ‘que lo hagan ellas’), el Cuervo y Tulio ambientadísimos, Bola y L eran una botana… ay, no… qué padre.

No sé… no sé… no sé qué nos ha pasado últimamente, pero muy en el fondo en cada reunión nos queremos decir cuánto nos queremos y nos necesitamos. Cada fiesta es como una despedida, como si fuera la última vez que nos vamos a ver.

Ahora siempre hay un motivo para reírnos y charlar. Echar el chisme a gusto y recapitular en esos años que nos parecieron mejores; pensar en esos años que se ven tan lejos, pero que nos fascinaron más (y en unos años los pondremos en un altar y recordaremos con anhelo esta era).
Después de un día de trabajo… es el mejor regalo que se le puede dar a alguien como yo. Mis amigos… los adoro a todos. Lastima que no pude quedarme más tiempo, porque trabajaba el viernes y me esperaba un día pesado. Me fui feliz.

Ah, pero ahí no terminó. Al llegar a la casa, me topo a Samael en el messenger; los dos tuvimos una conversación, que espero me ayude a realizar una pequeña aventurita… una que seguramente… nah, primero la vivo y luego les digo. Samael… como siempre, un placer. Gracias.

Por favor, nunca pierdan la oportunidad de decirle a alguien que lo quieren, cuando de verdad lo quieren (no se esperen a la peda, porque todo el mundo se quiere en las pedas, pero no siempre es así… “es que yo te quiero como mi hermano, wey”… eso me recuerda a Fallito). Yo los quiero a todos.

viernes, 17 de noviembre de 2006

Volando Con Un Poco de Música

La música, sin duda, es medio ideal para volar, también para viajar en el tiempo o transportarse instantáneamente a otros lugares.

Durante la mañana la música que iba saliendo me llevo por muchos estados de ánimo.

Pienso que no hay una experiencia mejor. Desde Dave Matthews hasta Café Tacvba, cada una de las canciones e interpretes me trajeron algo.

Lo que resulta una hueva - una grandiosa - es recapitular todas esas imágenes y sentimientos. Sobretodo por las personas que vienen en mis recuerdos; ya sería mucha hueva.

Pero lo que cabe recalcar es el recuerdo de la noche anterior, del juevesitos con mis amigos. Qué precioso. De verdad, se logró el objetivo: olvidarme del mundo y disfrutar de mis amigos. Las cervezas estuvieron geniales (gracias Cuervo), las anécdotas geniales (desde el tipo que cachó a su esposa en la movida, hasta lo bonachón que resultó ser Bill Clinton). Aunque falta Niño en todo este borlote.

Y eso hay remarcarlo, o sea, que al principio de la cita no llegaba nadie. De repente se apareció Cuervo y parecería que nadie más venía. En eso llegaron Taden y Bola, atrás de ellos Tulio y casi inmediatamente la Piernuda y al final la Platicadora. Ah, qué relajante, estoy seguro que ni uno de ellos supo el bien que me hicieron. Así, el tiempo se fue como agua y lo disfrute sin medida.

La música me llevó y me trajo. Me enamoré vibré, volé, visité, reflexioné... todo lo que termine en 'é'... sólo me falta que me apapachen. El día de trabajo terminó, al iPod se le acabó la batería y yo me voy a disfrutar de este merecido fin de semana.