lunes, 6 de junio de 2005

Nutshell

Nutshell es el nombre de una canción de Alice in Chains que, sin duda alguna, describe perfectamente un estado de ánimo. Es una tristeza tal, que la historia no podría tener mejor final: esperar la muerte. En su momento describó los sentimientos de mi pubertad, de la época en que verdaderamente no sabía ni donde estaba parado - aunque a veces queda espacio para algo más...

Es curioso como muchas veces nos hacemos de una idea y la seguimos behemente, sin importar razones, ni circunstancias. Y de repente descubrimos que íbamos tras algo que no existía o no valía la pena, que estabamos en pos de una mentira, un espejísmo; no necesariamente esta mal ó es un engaño, pero nos aferramos tanto, que de repente sentimos que estamos solos. Y de hecho, nos asimos de ideales que nadie sigue con nosotros (a veces sí, pero preferimos sentirnos solos) y de repente nos descubrimos solos, abandonados (o quizá, como ocurre en las guerras, el único sobreviviente). Y en este abandono, en esta soledad, no tener nadie con quien hablar, ni contarle tus penas y mucho menos que te haga compañía. Pero lo peor no es que físicamente no haya alguien, si no que estando rodeando de tanta gente (como por lo regular estamos), nos sintamos seguros que a nadie le importa lo que pasa con nosotros, o que no hay uno digno para saber lo que nos pasa. De ahí, que nos sentimos solos ó abandonados... porque escogemos un especie de exhilio, basado en la incomprensión y la autodestrucción.

Entonces, ya no hay nada que valorar para uno mismo, no quedan cosas importantes que saborear o sentir satisfacción. Uno no vale nada, no hay nada que uno pueda dar. Somos inútiles, de poca importancia, despreciables, menospreciados, insoportables e incomodos. Y no es necesario que nos lo digan, lo sabemos, lo sabemos bien. Así, en nuestra pesada soledad, estando sumergidos en la depresión, en un autoconcepto de autodestrucción, desesperados, nos sentimos incomodos, sumamente incomodos con nostros mismos. Nos odiamos, ni siquiera podemos aguantarnos a nosotros mismos, no tenemos el valor ni las fuerzas para combatirnos y dejar a un lado toda esa basura, porque hacerlo sería como tomar a la ligera las cosas; sería no ser valientes en la lucha de nuestros ideales. Porque sería traicionarnos y mostrarse débil al resto del mundo. Y es que a pesar de ser débiles, no podemos dejar que nos vean débiles; por eso guardamos una imagen de inquebrantables, fuertes, pero en realidad nos desmoronamos.

Y en este estado en que no podemos estar con nadie, incluso con uno mismo, sólo nos tenemos opción para un deseo: la muerte.