miércoles, 1 de noviembre de 2006
El Gordo y La Autoestima
Bueno, pues resulta que hay un chavo en el trabajo, que hace trabajar mis mecanismos de defensa, para evitar que me baje la autoestima. Lo anterior pues en mi timidez no me puedo acercar a las niñas que quisiera; él lo hace ver como la cosa más fácil, incluso, en ese departamento es sumamente exitoso... él dice.
Gordo se sienta cerca de mi lugar. Hay dos cosas seguras sobre Gordo: que es como 3 Chahuistles y que alguna historia contara durante el día. Por lo anterior, he llegado a pensar sobre su necesidad de atención, que ha de ser tan grande como él. De verdad, no hay mañana que no llegue y comience a platicar cualquier historia.
- "Fíjense que ayer que fui al partido de béisbol, no'ombre, lancé..."
O también:
- "¿Te acuerdas que les dije que iría a plaza? Bueno, pues andábamos por ahí, y había unas morritas, que no manches, de esas que están buenas para el trote..."
A veces pasa que dice:
- "No pues en el fin estaba con mi morra; entonces, recibo una llamada y, ¿quién crees que era? Pues no quería contestar, porque pues no sabía qué onda. Obvio, mi vieja se dio color y ya quería quitarme el celular para ver quién era... '¿por qué no contestas, quién es?'"
Incluso, ha platicado:
- "Pues mientras no estaban sus papas, pues aprovechamos y nos metimos a su cuarto... uuyyy, no, pues... digo, ya ves... traigo la misma ropa de ayer".
(Sí algo así como Mario Netas)
Así, todos los días... todos los días. El asunto es que se pone hablar de sus ligues. De verdad, me impresiona la cantidad de mujeres de las que habla, porque con todas ha tenido que ver, desde que ellas le hacen segunda, "se las echa al plato" o ellas viven obsesionadas con él.
En este punto, debo aclarar que no es que yo crea que sea cierto... no. Sólo les explico lo que habla. Pero a la menor duda, es donde pega en mi autoestima. O sea, piénselo, Gordo pesa - sin en el menor temor a equivocarme - al menos 110 Kg.; sólo de las atribuciones que se cuelga, sé que: fue seleccionado en UANL de volleyball, tira más 200 en cualquier línea del boliche, es una promesa en softball, es especialista de Oracle, entre otras cosas. Desde luego que cualquier niña de este pueblo pinchurriento querría ir tras sus huesitos, bastante ocultos, pero los ha de tener en algún lado a los pobres.
Pero siempre que la duda me asalta, recuerdo una vez que Samael me dijo: - "Mira wey, sé que la vieja no es la más buena, pero ese es el standard", hablando de una vieja cachonda (¿cómo se llamaba?, ¿Vanessa?) del Tec de Veracruz. Entonces, pienso lo mismo, pienso en que a lo mejor es cierto que trae a 5 viejas a mosqueándolo... pero que alguna ha estar lejos de ser la Ausente, la Güera, Citlali o la Porrista. Todavía, más a mi favor, cuando veo que llega Fanny por mi lugar y lo manda a volrar; claro, él alardea de que... bueno alardea de cosas que yo sé que no son así.
En fin, ya para que escriba al respecto es que ya me tiene hasta el gorro el Gordo.
martes, 4 de octubre de 2005
El mismo tiempo y espacio
Desgraciadamente, para muchos mexicanos, el que alguien de más de 16 años vea dibujos animados, significa que aun no maduras. Sí, muchos creen que ver caricaturas (ó incluso leer comics) ó anime es para niños, porque - según ellos - lo que se presenta no es real, son historias para niños. Quisiera aprovechar para explicar que cualquiera que diga eso comete un error por ignorancia.
Tomaré un anime que personalmente me gusta e impacta como ejemplo, desde donde partiré para hablar de lo que realmente quiero tratar. "Evangelion" es una serie de anime, que para nada es para niños; de hecho, yo no la recomendaría a ningún niño ó persona fácilmente impresionable. Esta serie trata temas complicados sobre el ser humano, enlazados con una historia un tanto más extraña y controversial; les puedo asegurar que ningún niño entendería fácilmente esa combinación. En "Evagenlion" hay dos personajes entre los que ocurren un sinnúmero de situaciones complicadas, muy complicadas: Misato y Shinji. Shinji es un niño de como 14 años (sumamente complicado y de una autoestima baja, con complejo de inferioridad) y Misato es una chava como de 25 años (que tiene una vida desorganizada, es entusiasta, impulsiva, cachonda y con tendencia la depresión, a pesar de demostrar mucha fortaleza cuando es necesario). Sin más explicaciones, para que Shinji no viviera solo, Misato lo lleva a vivir a su departamento (que es un caos completo). Según pasa el tiempo, Shinji se encarga de que el departamento esté limpio y en orden; y si bien no se ven mucho en el día, el desayuno es infalible para encontrarse. A Shinji le desespera mucho la manera de ser se Misato; le desespera, por ejemplo, que se levante tarde, desayune con cerveza, que sea un desorden, que sea tan "abierta" para hablar de cosas un poco íntimas, entre otras cosas. De hecho a Misato se le puede ver en ropa interior andando por la casa, sale de bañarse y sólo trae un toalla; por alguna razón todo eso molesta a Shinji. Un día, se da cuenta que eso sólo lo hace con él y con nadie más; entonces, por primera vez no se sintió solo, más bien se sintió importante y se percato era la manera de ella de quererlo, agradecer su compañía y hacerlo "sentir en casa".
Tendrían que ver la serie para entender un poco más a los personajes y sus circunstancias. Ahora bien, ¿a qué viene todo esto? Bueno, quiero confesar que paso por una situación muy similar. Quisiera tomar el blog de KillerFry ("Sharing", del 30 de septiembre de 2005) y decir que en pequeños detalles se demuestra la confianza. Alex haría una cara como: "O sea, no tiene nada de especial, es ropa, ¿qué tiene?". Curiosamente en el detalle de la ropa en el tendedero, valoro la confianza depositada en mí; quisiera decir que es una tontería, pero no lo creo. Eso es un ejemplo (y de hecho el punto de partida de mi reflexión) de cómo pequeños detalles te dicen la confianza que te tienen. De hecho, recién comenzamos a vivir juntos, Alex me dijo que con gusto podía lavar mi ropa, que no tenía problemas con eso; sentí un poco de pena, pero más que nada me negué porque quería apender.
También, trató de ponerse de acuerdo conmigo para la comida; pero por la distancia que recorró para ir a la casa, la verdad era imposible. Alex me sugirió hacer de comer y compartir la hora de la comida juntos. Creo que desde entonces, no hay un día que no me pese no poder estar en la casa a la hora de la comida. Díganme, ¿qué puede ser mejor que comer comida casera y compartirla con tu roomate? Ah, sin contar con el detalle que puedo comer la espantosa comida del comedor de la chamba ó salir, quizá pedir, a cualquier changarro de comida rápida. (Aquí es donde Alex haría su cara de "¿y luego?"). Esos detalles se me hicieron super chidos de su parte.
Esos son dos detallitos bien simplistas. Pero como esos, hay otros muchos detalles que los percibo como muestras de confianza. Y si bien las cosas no siempre salen como las esperaba, lo que es, es suficiente para demostrar que esperaba lo que no debía ó lo que ni siquiera es. Si las cosas ocurren de cierta manera, es porque no pueden ocurrir de otra forma y así se deben de aceptar. Con un poco de observación, me doy perfectamente cuenta que para ser mi primera experiencia fuera de Residencias, la estoy pasando muy bien.
Porque esto es un tiempo y un espacio que compartiremos. "Algo que contarle a nuestros nietos", diría Alex. Lo veo algo que quedará en nuestras vidas y que de alguna manera marcará un época; nos hace ver las cosas con otra perspectiva. Hay retos y momentos que afrontar, que a mi parecer tienen un sabor distinto al que haya probado antes. Aprender que cada quién tiene su manera de decir las cosas y mostrar su aprecio por el otro; que uno es más efusivo y vistoso para demostrar lo que siente, cuando el otro es más reservado para hacer patente lo mismo. Que uno dice lo que siente con cosas y el otro con acciones. Darse cuenta que realmente somos diferentes...
Por esos detallitos que compartes, por tu manera de ser y la forma en que me dejas ser, por esos detalles que me hace sentir "como en casa", por ser mi compañía, por demostrarme que no se puede generalizar, porque falta mucho por vivir y hacer, que no es necesario hablar todo el día, que los buenos momentos se disfrutan de muchas manera, muchas gracias Alex. (Entonces Alex hace una cara de "ok" y sonríe).
martes, 22 de marzo de 2005
Leyendo entre líneas
Me ha parecido impresionante (¡ole, tío!) que quienes leyeron el post anterior (Acerca de la amnesia o el olvido) pudieran sacar las conclusiones que hicieron. Aunque quiero apuntar a unas cosas antes de continuar: 1) En nigún momento escribí pensando en quejarme por la falta de reconocimiento; ahora bien, no sé si mi subconciente me traicionó y dejé un "subtexto" que dejará entre ver dicho sentimiento. 2) Muy de la mano del anterior: a menos que me haya traicionado, creo no buscaba hablar del reconocimiento que me debían; de hecho, ya fui reconocido por eso. Más bien quería expresar que me molestaba que me hicieran a un lado. 3) Gracias a sus comentarios (sí, ya sé, fueron 3... pero seguramente quiénes los leyeron y corroboraron pensaron lo mismo y sus pensamientos, por medio de una vibra cósmica, llegaron en forma de comentarios hasta mí) tuve que aceptar - para mí - que sí, comunmente me gusta ser reconocido; pero, nunca busco ese reconocimiento.
De hecho, creo que es una necesidad de todos, ¿no? Que nos reconozcan. Nos levanta el ánimo, mejora nuestra autoestima y nos ayuda con nuestra existencia. Cómo todo, hay quiénes exageran. Pero las personas normales (que según la distribución normal, son la mayoría) nos gusta que nos digan "bien hecho", "me sorpendiste", "eres el mejor", "eres chido", "siempre puedes", entre otros 'lugares comúnes'. A veces, hasta una palmada en la espalda (las palmadas en la espalda son para varones, a las chicas es en otro lado) nos es suficiente para sentirnos bien. Es curioso, pero la mayor parte del tiempo me siento contento con lo que logro y directamente o inmediatamente no necesito de reconocimiento; insisto, no busco reconocimiento. Sin embargo, lo que llega derivado de lo que hice, desde luego que me cae de pelos.
De todos modos, muchas gracias a Nora, Tacoma y Samael por haber puesto a pensar sobre quién soy y qué pienso. A la vez, gracias por leer mi blog. (¿Ven?, el reconocimiento nos hace sentir mejor.)
El que ustedes lo lean y pongan sus comentarios, me hace bien. ¡Gracias por el reconocimiento!