martes, 22 de marzo de 2005

Leyendo entre líneas

Alejandro Cantú (actor, director de teatro, dramaturgo, maestro y amigo) siempre se refería al "subtexto"; el "sub texto" se define como 'todo aquello que, sin estar escrito o dicho explicitamente, se entiende del texto'. En la juerga callejera, nos referimos a esto como "leer entre líneas".

Me ha parecido impresionante (¡ole, tío!) que quienes leyeron el post anterior (Acerca de la amnesia o el olvido) pudieran sacar las conclusiones que hicieron. Aunque quiero apuntar a unas cosas antes de continuar: 1) En nigún momento escribí pensando en quejarme por la falta de reconocimiento; ahora bien, no sé si mi subconciente me traicionó y dejé un "subtexto" que dejará entre ver dicho sentimiento. 2) Muy de la mano del anterior: a menos que me haya traicionado, creo no buscaba hablar del reconocimiento que me debían; de hecho, ya fui reconocido por eso. Más bien quería expresar que me molestaba que me hicieran a un lado. 3) Gracias a sus comentarios (sí, ya sé, fueron 3... pero seguramente quiénes los leyeron y corroboraron pensaron lo mismo y sus pensamientos, por medio de una vibra cósmica, llegaron en forma de comentarios hasta mí) tuve que aceptar - para mí - que sí, comunmente me gusta ser reconocido; pero, nunca busco ese reconocimiento.

De hecho, creo que es una necesidad de todos, ¿no? Que nos reconozcan. Nos levanta el ánimo, mejora nuestra autoestima y nos ayuda con nuestra existencia. Cómo todo, hay quiénes exageran. Pero las personas normales (que según la distribución normal, son la mayoría) nos gusta que nos digan "bien hecho", "me sorpendiste", "eres el mejor", "eres chido", "siempre puedes", entre otros 'lugares comúnes'. A veces, hasta una palmada en la espalda (las palmadas en la espalda son para varones, a las chicas es en otro lado) nos es suficiente para sentirnos bien. Es curioso, pero la mayor parte del tiempo me siento contento con lo que logro y directamente o inmediatamente no necesito de reconocimiento; insisto, no busco reconocimiento. Sin embargo, lo que llega derivado de lo que hice, desde luego que me cae de pelos.

De todos modos, muchas gracias a Nora, Tacoma y Samael por haber puesto a pensar sobre quién soy y qué pienso. A la vez, gracias por leer mi blog. (¿Ven?, el reconocimiento nos hace sentir mejor.)

El que ustedes lo lean y pongan sus comentarios, me hace bien. ¡Gracias por el reconocimiento!