miércoles, 2 de marzo de 2005

La ciudad de la mala circulación

Espero no llegar a vivir en el D.F. algún día. Entre otras cosas, el estress que desarrollan sus conductores, es - en definitiva - insoportable. A veces, tan sólo de ir en taxi o en camión es estresante el tráfico en la Ciudad de México.

A pesar de ello, el tráfico en el D.F. creo que es así sólo por el hecho de ser una cantidad exorbitante de carros los que circulan. Sin embargo, en Monterrey, donde el número de coches que circulan no se le acerca tanto ni a Guadalajara o Tijuana, el problema radica en la manera de conducir de la gente.

Es impresionante como la gente no usa los carriles como deben ser usados, usan la direccional para avisar que van a dar vuelta, rebasan por el carril de baja... una odisea.

Creo que con alcohol o sin él la gente maneja mal en la localidad. Sería deficíl decir que se debe una substancia el que la gente haga mal las cosas a la hora de manejar. Creo que se trata de educación vial y que en realidad no hay un verdadero control a la hora de soltar una licencia. Aunque, más que nada, hay poco sentido común de la gente (como dicel el Capi, "el sentido común, es el menos común de los sentidos") al momento de conducir. Digo, no creo que a los fabricantes de carros se les haya ocurrido no'más por que sí poner direccionales en los carros, sólo para que se vieran bien o para cubrir con un arcaico diseño de autos. Desde luego, para ellos como industria debe ser una obligación impuesta por ciertos organismos; para nosotros, como conductores, también es una obligación utilizar las direccionales.

Parece mentira, pero es más fácil que te multen por no traer el cinturon puesto, no haber cambiado de placas o ir en estado incoveniente manejando, a que lo hagan por usar bien el carril o las direccionales. Sé que pocos le encuentran utilidad, pero creo - como siempre - que en esos pequeños detalles se nota la atención que ponemos a las cosas que hacemos.