domingo, 6 de marzo de 2005

Del trabajo de soporte técnico

Hace unos días fuí contactado por un estudio de arquitectura (gracias Lenoir). Quiero aclarar algunas cosas: no es que no me guste trabajar, pero es que el servicio técnico no es precisamente el área que me quiero dedicr (aunque me deje para los chicles). Además, en el status actual de mi vida, no me queda mucho tiempo para este tipo de trabajo... pero no sé decir no, ¿verdad?

Pues bien, para no entrar en muchos detalles, el problema es que había una aplicación que no podían hacer correr y les urgía para una entrega próxima. Junté versiones de lo que pudó haber provocado eso, pero nada útil para encontrar ni el problema, ni la solución. Así, propuse "the ultimate solution" de todos los problemas de una maquina de uso de oficina u hogar: formatear.

Todavía no entiendo la expresión de la gente cuando escuchan "formatear". Creo que han de ver fuego cayendo del cielo sobre su oficina o zombies y otras especies de monstruos de ultratumba buscándolos para comerse sus cerebros. Entonces comienza un regateo sobre 'si no habrá otra manera de arreglarse', 'la última vez que pasó eso, sólo la apagaron y volvieron a prender y funcionó', entre otros comentarios que buscan disuadirme sobre la solución, búscando mejor alternativa. Claro, esa es la conversación cada determinado tiempo durante mi estadía, después que me preguntan cómo voy, pues me ven leyendo artículos y grupos de discusión en la Internet (me imagino que han de creer que ahora su oficina la convertí en su café Internet).

Así, haciendo a un lado este brevario cultural, la situación en esta ocasión tuvo sus variantes, aunque tuvo de todo. Al momento llevo dos computadoras formateadas y arregladas. El saldo ha sido blanco.

Sin embargo, tengo hambre, tengo sueño, un viaje que hacer al auditorio (y sin carro, pues cómo). A ver si hoy en la noche en casa de Franco y/o Nora me aliviano de mi estress.