martes, 8 de marzo de 2005

El Chahuismovil y la ida al Psicólogo

Pues el Chahuismovil regresa a las andadas. Después de todo, la burocracía mexicana ha disminuido y permite recuperar el automovil en menos de una hora (menos si agarras taxi para ir al corralón).

Afortunadamente, todo salió apedir de boca, claro exceptuando el hecho de que algo de mi baro pasó a manos de otras entidades. Recuerden apreciados dueños de carros: el corralón cobra por día; eso tenganlo en cuenta si no quieren pagar más de pensión que de multa.

Es gracioso como en San Pedro (municipio de Nuevo León) se buscan los altos niveles de moralidad y orden (a un punto que podría decirse que es obsceno) y la gente no está acostumbrada a los buenos modales. Desde luego, su servidor es un indio pata-rajada proveniente de tierra de pescadores, y la cortesía (cosas como "gracias", "que amable", "buenas tardes", "con permiso", "se lo agradezco", etc.) es algo de todos los días. En San Pedro eres cortés con la gente y se sacan de onda, te ven como si fueras a pedirles dinero; cómo si los vagabundos y mendigos fueran las únicas personas que son así. En fin, dicen por ahí: "dime de qué presumes y te diré de qué careces".

Más o menos desde noviembre del año pasado no veo a psicologa. Sé que su salud no ha sido la mejor últimamente (lo cual, claro está, no es su culpa) y por eso ha sido difícil vernos. También se agrega a eso la lista interminable de quehaceres que su puesto le exige. Sin embargo, tengo una necesidad de verla, porque quiero que haga conmigo un ejercicio, algo así para sacar cosas que he venido guardando y ya no quiero cargar.

Precisamente hoy (martes) me presenté por la oficina de ella para ver si tenía suerte en verla o concertar una cita. Y no, no logré ni una ni la otra. La secretaría prometio llamarme mañana (miércoles) para darme cita; fracamente dudo que eso pase, pero la esperanza es lo último que debe morir.