lunes, 10 de octubre de 2005

Germán Dehesa

Pues el blog de hoy va para un señor que admiro. Desgraciadamente, muy poco he seguido su trayectoria y vida. Pero hasta donde el entendimiento me da, nunca he necesitado saber mucho de la trayectoria o vida de alguna persona para valorarlo. Podría hacer una lista bastante amplia de gente que poco sé del antes, pero mucho de su ahora y mañana, personas queridas, admiradas para mí.

Antes que nada, el que finalmente me lance a escribir sobre él, se debe a que en el fin me chuté "Cilantro y Perejil" (de esas películas del llamado "Nuevo Cine Mexicano"; una película simple, pero genial) y el señor Dehesa hace el papel de psiquiatra (bueno, eso dicen los créditos). Entre las risas de su argumentación y como que ya me la debía, decidí escribir algo para él. Señor Dehesa, por favor no se decepcione de mi mala gramática, por eso escribo en este espacio, para mejorar; le puedo asegurar que mis intenciones son mejores que mi habilidad para poner acentos y construir frases.

Haciendo memoria de la primera vez que escuché sobre el hombre, fue en un chiste de Polo Polo. No, no... de verdad, ahí dónde lo ven, Polo Polo lee el periódico. Ni idea cual fue el chiste, ni por qué el comentario, pero Polo Polo lo mencionó. Después, caí en la lectura del periódico; ya ven que durante una época "El Norte" era de agrapa leerlo en línea y pues en aquellos días de otoño del 2002 tenía mucho tiempo libre. Sólo para completar la onda de la lectura, no había otra hora en el día en que me riera más, y no porque no tomara en serio lo que decía el señor Dehesa, al contrario, es que tiene una manera tan seria de ser sarcástico, que mi risa era la complicidad a todo lo que platicaba.

El señor Dehesa, desde mi punto de vista, es peculiar. Me gusta la sinceridad que tiene para hablar de él mismo y su vida. Aunque le cambia el nombre a su familia (el Blucles, la Hilary, etc), si uno pone atención en sus editoriales, se puede sacar la historia de su vida, sus hijos y matrimonios. De esas historias, comparto mucho las anécdotas en que de repente se encuentra en aprietos; desde luego que me he sentido como en muchas ocasiones, en las que, por ejemplo, el wey que te atiende en el hotel te sale con que tu nombre no está en la lista de reservaciones.

Una cosa importante he de declarar. No es que crea que el señor Dehesa sea un "líder de opinión" en lo que a cuestiones políticas y sociales se refiere, no. Pero creo que tiene opinión; lo que más valoro es que tenga argumentos (bien fundados) y sentido común para decirlos, y eso, decirlos. Y no sólo decirlos (así como sus historias personales y de su admiración por Ana Gabriela), sino su manera de ponerlas por escrito: siempre con toques de ironía y sacarmos, en una gramática simple y bien elaborada, adornada con un chorro de frases y palabras bien rimbumbantes. No creo que el señor Dehesa posea la verdad, ni la única opinión; pero creo que se necesita una opinión o un punto de vista para comenzar o complementar el propio.

Pero cualquiera, no importa si lo admira o no, debe aceptar que el señor está sinceramente comprometido con México. No quiero hablar de partes de México, si no de todo México: la nación, el pueblo, el territorio, la economía, la soberanía, la cultura, etc. ¿Recuerdan aquel huracán que azotó la península durante el 2002? Germán Dehesa, armado de su editorial, logró reunir víveres para la gente dafnificada; ¿saben en que se los llevó? En uno de esos aviones enormes que usa el ejercito para mover equipo militar, tropas y proviciones. A lo mejor a él le molesta ser llamado "líder de opinión", pero como quiera, es un 'líder' (Recuerdo que el señor Dehesa comentaba que llamo a un general del ejercito y este último le contesto: "Usted dígame donde y nosotros pasamos por su encargo", pero que nunca se imaginaron que eran TONELADAS lo que se iba a movilizar). Desde hace casi un año (quizá menos, quizá más) diariamente ha agregado el "¿Qué tal durmió?", que básicamente es una protesta - y recordatorio - sobre la falta de justicia sobre los casos de mujeres muertas en Cd. Juárez (Ya ves Jorge, al señor Dehesa también escribe sobre Cd. Juárez, no sólo sobre Praga).

También agrego a mi simpatía por él su dedicación al teatro. Para los aficionados a este humilde blog, saben que un servidor le gusta andar en esas cosas del diablo; entonces encuentro muy agradable que también Dehesa lo haga, porque no sólo actua, sino también escribe drama - sí, yo sé, eso es lo que a mí me falta.

Una vez lo escuché en persona. Fue en la "Feria Internacional del Libro" en Monterrey, si mal no recuerdo del 2002, cuando presentó su libro "Los Prisidentes". Me encató la manera que tiene de hablar, porque es muy tranquilo, pero sus dichos están tan llenos de energía; lo gacho es que hablaba de personas de las que ni he oído mentar, entonces hacía difícil imaginar todo, aunque de por si las situaciones de las que hablaba eran muy graciosas (algunas, no vayan a pensar que fue a hacer variedad magico-comica-musical).

Debo admitir que conocer la narrativa de Germán Dehesa fue todo un consuelo para mí. Lo anterior porque me gusta llevar este espacio tanto como a él le gusta hacer sus editoriales. Porque en nuestra manera de platicar las cosas - sin afán de comparar al maestro con el aprendiz de alumno - siempre hay una burla a nosotros (primero) y luego al resto (sistemas de cosas, grupos o personas particulares). Puedo notar que él disfruta escribir, que es un placer; también, que quiere que sus lectores disfruten lo que leen, pero ante todo, dejarlos pensando, un poquito - aunque sea un 'poquito' - sobre esto o aquello... quiero pensar que algo de eso se llevan mis lectores también. Y sobretodo la menera de escribir, tan peculiar y caracteristica; decía al principio del parrafo "consuelo", porque cuando te topas que escribes como alguién reconocido como Germán Dehesa, quiere decir que no ando tan perdido. Tú, lector, lectora querida (perdón señor Dehesa por piratearla esa) ya sabrán que nunca niego mi influencia dehesiana (eso se puede confirmar en este blog: Ah, esas mujeres I).

Bueno, de convertir esto en una investigación, podría escribir una tesis sobre el Charro Negro, hablar sobre su obra, su estilo, lo que piensa (y su por qué)... pero no es el objetivo de este blog en particular. Hoy, en este blog, lo más importante es quitarme el sombrero frente al señor Germán Dehesa y darle gracias por ser ejemplo de un excelente ser humano y un mexicano sin igual. Recuerden: HOY TOCA.

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