martes, 1 de noviembre de 2005

La Güera

La Güera me ha estado insistiendo mucho en actualizar el blog. Es agradable saber que sigue siendo una lectora fiel. Siempre sus comentarios me levantan el ánimo.

¿Por qué? La Güera es coqueta y caprichosa. Me gusta más cuando es coqueta, que cuando es caprichosa. Desde luego, es mejor cuando me manda un mensaje ó hace fiesta cada vez que nos topamos.

¿Y qué hacer? Con mucha anticipación, puso al descubierto aquello que sólo reafirma mi propia maldición: una vez amigos, nunca nada más. Aun así quedan sus miradas, los juegos y dos que tres cruces de palabras y algo raro, eso raro, tan raro, que cualquiera (como nosotros) lo llama amistad.

Amigos, bromistas, distantes y raros. Me agrada su fidelidad, pero casi no la veo. Yo disfruto de muchos placeres cada ves que la veo, ¿quién no disfruta ese cuerpecito? Y bueno, ni modo, uno se debe manter lejos de él. Aunque apapacharla y darle masaje es legal.

Le prometí escribirle algo porno (ella obviamente cambio la conversación y se rió... ¿por qué siempre evitan el tema las mujeres?). Pero si escribiera algo porno sobre ella, no lo publicaría aquí; y si pensará algo así, no lo escribiría. Bueno, y aunque lo he intentado, siempre es dificíl pensar cosas así de ella. ¿Qué contradicción no?