jueves, 10 de noviembre de 2005

Yo y mi gran bocota

Era una vez un Chahuistle muy tímido, tan tímido, que pasaba mucho tiempo deliverando sobre a quién debería abordar para invitarla a salir; a parte, era bien wey para hablar con las mujeres.

Un día tenía muchas ganas de invitar a salir a la Chica de las Fotos. Y aunque ya habían salido una vez, las últimas veces ocurría que ella andaba muy ocupada o tenía planes. El Chahuistle comprendía eso, porque ahora el día tenía mucho tiempo libre y veía que la gente que lo rodeaba no tanto.

Así, paso aquel día haciéndose de fuerzas para llamarla. Finalmente, en un momento de locura, tomó el teléfono y le marcó. Después de los protocolos, el Chahuistle le pregunta a la Chica de las Fotos qué va a hacer al día siguiente; ella le responde con su agenda para el siguiente día, bastante apretada por cierto.

El Chahuistle se siente un poco abrumado tratando de invitar a salir a alguien que evitendemente hace más de su tiempo que él. Entonces, queriendo adularla, se le sale decirle: "Eres demasiado ocupada para mí", o algo así; lo que trataba de decir es que 'yo Chahuistle soy un zangano en comparación contigo, Chica de las Fotos, que siempre eres productiva'.

El Chahuistle nota un cambio en ella, pero no prestó atención, si no que agrega: "Oye, pues separame un espacio en tu agenda". La Chica de las Fotos - todavía más sacada de onda - le dice: "No es como que tenga una agenda; pero si voy a estar muy ocupada". Entonces, el Chahuistle - notando la incomodidad de ella -, le dice que es una manaera de decirlo, que está bien y que para otra ocasión será.

Nuestro bocón amigo se quedó pensando un rato sobre el por qué ella de repente se mostró poco molesta. Repasando la charla le cayó el veinte de su "maravillosa" frase aduladora. "Por eso nadie me quiere", se decía burlándose de sí mismo y de lo que acaba de suceder. Así, el Chahuistle tomó camino y mientras andaba cantaba: "Ahí va la tempestad, ya parece un paisaje habitual...".