lunes, 4 de enero de 2010

"Las Cosas Pasan por Algo"... No Me Digan

Todos en determinado momento de la vida (al menos en está en gran y hermoso país tercermundista llamado México) han escuchado - o peor aun, han dicho - "las cosas pasan por algo". Sé que me voy a escuchar bien mamón por lo que voy a decir (lo bueno es que alo mejor recibo más comentarios que en el post sobre la desnudez), pero supongo que quienes la dicen - aun cuando sea con la mejor de las intenciones - no se dan cuenta de lo obvia y vacía que es la expresión; es más, creo que hay quiénes la han de enmarcar como si máxima expresión de filosofía hacia la vida.

Decir "las cosas pasan por algo", es como decir "el agua moja", o "la lluvia cae de arriba hacia abajo". Es obvio... no por nada sir Isaac Newton pudo formular una ley basado en los sucesos de nuestro universo; la tercera ley de Newton, o también conocida como Ley de Acciones Reciprocas, dice: "A toda acción corresponde otra de igual magnitud, pero en sentido opuesto". Y ya... tan tan, fin de la historia.

Y aunque Isaac Newton dedujo la susodicha ley en base a experimentación y observación de fenómenos físicos, a través de los siglos se ha podido corroborar que al menos está ley del universo físico es aplicable a la actividad humana en distintas facetas. No hay nada que el ser humano haga que no lleve consecuencias; o sea, a toda acción corresponde una reacción.

Amable lector, te invito a que pienses una situación en la que no haya habido una reacción o consecuencia a lo realizado. Por ínfima o insignificante sea el resultado, lo hubo. ¿Ver una película, leer un libro o revista? Te entretuvo, te hizo pensar, llorar, enojarte... ¿besar a tu pareja? Te devolvió satisfacción, te dio asco, te hizo sentir mariposas en el estómago...

Ahora que si alguien dice: "Puesto así, no importa lo que se haga, siempre habrá algo (tangible o intangible) como resultado", pues a mí sólo me quedaría decir: "I rest my case". De ahí que se me haga tan... ¿inocente, tonto?, decir "las cosas pasan por algo" en situaciones que nos causan frustración o malestar. Si no concretas una relación con alguien deseado, y eso rompe tu corazón... pues por si misma la situación explica el hecho que una cosa provoca la otra.

Muy bien... también habrá quién diga: "Es que no se trata de eso, si no que si no se logra algo es porque hay cosas mejores esperando por esa persona". Entonces usaría el caso que acabo de presentar (el de cuando no se logra una relación con alguien) para explicar que de haberse cristalizado la oportunidad, probablemente las cosas no hubieran marchado bien o que hubiera sido algo no tan beneficioso; la cereza del pastel es decir que si esa relación no se dio, es porque seguramente hay una persona mejor 'esperando' por aparecer, quién será la que traiga bienestar y felicidad.

Si partiéramos de esa lógica habríamos de aceptar que cualquier relación que si se concreta será buena, y los involucrados vivirán felices hasta el final de los tiempos; por si mismo, eso es una falacia y no hacen falta pruebas o ejemplos para demostrarlo. A su vez, decir que alguien más 'espera' por una persona, denota más que una tendencia determinística o probabilística, un evento fijado por el destino (esa entidad que ya ha trazado todo resultado posible en nuestras vidas)... lo cual contradice por si mismo la expresión "las cosas pasan por algo", porque si algo ocurriera por una razón (tal como implica lo la frase), siendo el destino por si mismo una entidad regida por inconsecuencia o casualidad, una entidad que no se guía por la razón (mucho menos por la relación acción-reacción), sería incongruente querer explicar un evento aleatorio o casual ocurre por alguna razón.

Por poner ejemplo: es de esperarse que si alguien es un trabajador diligente, hace bien su trabajo y hace la diferencia en una organización, eventualmente mejorará su posición dentro de la misma. Pero si el destino a fijado que esa persona jamás subirá de puesto u obtendrá aumentos de sueldo, no importa que tanto se esfuerce, no eso ocurrirá. Decir que la razón es que el destino así lo ha trazado, es poner en la basura siglos de avances culturales y tecnológicos, que han probado que efectivamente las cosas en nuestro universo ocurren por una razón, causa o motivo, que son explicables y medibles, cuando en una época se otorgaba dichos fenómenos a deidades e incluso al destino.

Podría hondar en muchos ejemplos que denotarían poca lógica atribuírseles a la casualidad o al destino. Pero todo lo anterior sólo debe servir como prueba que el decir "las cosas pasan por algo" es un pleonasmo, dadas sus implicaciones. Y aunque se usa con buenas intenciones - la mayor parte del tiempo -, es una frase que se enfoca únicamente al suceso, y no a como superarlo. A fin de cuentas, no sirve como consuelo el estar en una situación sólo por capricho del destino o por ser el desenlace de una cadena eventos. Reflexionando al respecto, ¿no deberíamos cambiar esa frase (que sólo victimiza), por algo que realmente ayude? Es más, ni hace falta decir algo, con sencillamente escuchar o tender la mano sinceramente, es suficiente para decir implícitamente cualquier cosa con la que queramos hacer sentir mejor a alguien.

En otras palabras: es mejor ayudarle a alguien a salir del mierdero en que este, en vez de querer el explicarle cómo es que llegó ahí.