martes, 23 de febrero de 2010

Todos Estamos en el Mismo Barco: Matrimonio Gay

Cuando me di cuenta que estaba escribiendo un comentario muy largo en el blog de Amaya, decidí ampliar mi comentario en un post completo. Sí, algunos no escriben blog, pero hacen sus posts en los blogs de los demás.

En fin... ya le han dado muchas vueltas al tema del matrimonio gay, e incluso ya medio pasó de moda, pero como quiera ahí va.

Desde mi particular punto de vista, sí debe permitirse a personas del mismo sexo contraer matrimonio bajo el cuidado de la ley.

Y antes de que incendien cruces frente a la casa, o me la hueven, creo que es pertinente permitir explicar mis razones.

Dejemos a un lado la cuestión moral, religiosa, social o de salud que envuelve al tema "homosexualidad"; más bien tomemos una posición más nacionalista. Como miembros de una nación (hablando en este caso particular, México) todos buscamos protección bajo la Constitución y las leyes basadas en ella; los homosexuales son mexicanos por derecho, tal como todos los demás que han nacido en territorio mexicano o de padres mexicanos. Nuestra carta constitutiva representa la búsqueda del bien común entre los que conformamos este país; el mismo documento dice que no se debe hacer diferencias entre personas con diferentes creencias, preferencias o antecedentes.

Por lo tanto, homosexuales, transexuales, bisexuales u omnisexuales (si es que eso es posible) mexicanos están resguardados por los mismos derechos, tal como el resto de los mexicanos que no comparten su estilo de vida o preferencias.

Ahora bien, recordemos que el contrato de matrimonio busca 2 fines: la perpetuación de la especie y la protección de los miembros del grupo (lo que incluye a los hijos). En otras palabras, el Estado mexicano protege a las familias pues ellas son las permiten la continuación de la población mexicana; también, Estado mexicano busca que las familias no sean pequeños feudos, liderados por un miembro del matrimonio, ya sea el hombre o la mujer. Por eso, el varón al divorciarse de su esposa se ver responsabilizado con ella por la manutención de wercos y wercas, y todo aquello que necesiten como escuela y vestido.

Así pues, si el contrato civil de matrimonio no existiera, habría patriarcas o matriarcas capaces de decidir el destino de los miembros de la familia; incluso, un hombre fácilmente podría desconocer a sus hijos y esposa, lo cual les negaría derechos de herencia y otras protecciones, tales como seguro de vida o médico. De ahí la importancia de este contrato: es el documento que con el que el Estado mexicano obliga a las partes a darse a cada una la que se merece, y en caso de haber hijos, que ellos estén protegidos hasta llegar a la mayoría de edad.

¿Por qué los homosexuales no pueden recibir la misma protección y garantías, si son tan mexicanos como el resto de heterosexuales? Desde un punto de vista como nación, estaríamos haciendo lo correcto en incluir el matrimonio homosexual, pues extenderíamos derechos de los cuales ahora carecen. Actualmente, los miembros de una pareja homosexual no pueden compartir derechos entre ellos. Por lo tanto, si uno posee seguro médico, la pareja no puede gozar de ese beneficio; lo mismo sucede con los derechos de herencia: la pareja del difunto no tendría derecho a recibir ni un quinto o derechos (aun cuando haya testamento), porque se ve supeditado por los derechos consanguíneos de los familiares.

Por lo tanto, desde un punto de vista de interés público, no se está cumpliendo con el aspecto de igualdad a todos, a la vez que se podría dejar en la calle de la amargura a algunas personas sólo por su preferencia sexual, que han sido tan fieles a su pareja como muchos heterosexuales.

Dicho lo anterior, brevemente quisiera abordar el hecho de que puedan adoptar hijos. Si se busca que la legislación sea congruente, se le ha de permitir a los homosexuales adoptar y criar hijos. Ahora si para ser ley se necesita hacer estudios, está perfecto; sólo hay que preguntarse: ¿los homosexuales vienen de familias homosexuales o heterosexuales? Así pues, se puede concluir que si una pareja heterosexual puede concebir a un individuo homosexual, una pareja homosexual entonces puede concebir a su vez a un heterosexual. Y si necesitan estudios, tráiganlos; lo único que se va a probar es que no hay nada que indique los hijos adoptan por facto las preferencias de sus padres, y que los hijos criados por homosexuales son tan capaces socialmente como los criados por heterosexuales.

En vista de ya lo mencionado, podría concluir que es mayor el bien en permitir que mexicanos homosexuales sean protegidos por nuestras leyes, que dejarlos al margen... que a fin de cuentas iría en contra del mismo espíritu de la carta magna.

Si aun así, hay miembros de KKK, personas conservadoras, red necks, homofóbicos y anexos que sienten ganas de mostrar de... ¿cómo decirlo?, ¿castigarme?... por ser amigo de los "raritos", quisiera que supieran lo siguiente: creo que la homosexualidad no es natural. Y no hay nada en la naturaleza que pueda negar el hecho de, sexualmente hablando, el hombre y la mujer fueron diseñados para complementarse; todo lo demás, no cuadra. Pueden ver mis comentarios respecto al tema aquí.

Pero - y como argumento para redondear todo este post - busco ser tolerante. Ejercer tolerancia no es lo mismo a ser hipócrita; ser tolerante sencillamente marca la pauta entre las cosas en las que podemos estar de acuerdo, y entre aquellas que no son reconciliables... pero nos permite seguir viviendo en armonía y en paz... y lo anterior es lo que a todos (incluidos heterosexuales, homosexuales y otros demonios) nos debería de interesar sobre todo lo demás.