Es el título del primer disco de Apocalyptica. De hecho, creo que este y el segundo fueron los únicos que realmente me gustaron.
Lo que tiene de especial este disco es que me llevo a conocer un tipo de música que le llamaría 'oscura'.
Hay veces que prefiero escuchar canciones de Metallica en las versiones que hicieron Apocalyptica, que las versiones originales. Mis dos canciones preferidas de ese disco son One y Welcome Home; empiezan como piezas tranquilas, llenas de algo de misticismo, como si fueran inocentes, pero no lo son. Así se escuchan al principio: suaves, hasta juguetonas. Pero conforme pasa la música, se ponen un poco más fuertes, más veloces, estridentes.
Entonces dejo a un lado la batería o guitarra de aire, y comienzo a tocar chelo de aire. Ahí ya me siento como poseso por la música, me siento como uno de esos weyes, sentado en su banquito raspando las cuerdas del chelo.
Y es genial, porque no escuchas voces, sólo la música que gritan los chelos. En el estado medio volátil que traigo, siento como la energía recorre mi cuerpo; se siente como si de verás tuviera el chelo ahí y casi al final me dan ganas de levantarme y azotarlo contra el piso, de lo loco que me pongo.
Pero termina la canción y me siento relajado, como que emocionado... como Melox para el ardor estomacal, como Alka-Seltzer para la indigestión, como Aspirina para el dolor de cabeza, como cerveza al final del día agitado, como el beso que tanto esperabas, como el aplauso después de la función, como el aumento de sueldo... como el 'compile without errors'... como... como... aah, bueno así me siento después de estar poseído por la música.
Ah, no sé, tiene esos altibajos que no la hacen fácil ni difícil. Es como esa música clásica obscura; así me hace sentir la música de este disco.*
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* Cabe destacar que este disco me lo presentó Randú y Alejandro. De hecho, Randú uso Master of Puppets para preparar su audición para las escuelas de teatro del D.F.
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jueves, 7 de diciembre de 2006
lunes, 6 de febrero de 2006
Una noche en el Koko
(Este blog lo comencé a escribir durante la semana del 19 de septiembre del 2005. Lo encontré recientemente y quisé terminarlo. Regresar a los blogs de aquellas fechas ayudará a ubicar qué era lo que estaba pasando en aquellos días)
Antes que nada... Oscar, ¿te acuerdas quién me pasó el primer disco de Avril Lavinge?
Imaginen esto: Estar sentado, en un silla alta, sosteniendo en una mano una cerveza y la otra recargada sobre la mesa. El lugar está escásamente iluminado, con luces azules y rojas. A su alrededor hay mucha gente, pero la suficiente para llenar el lugar, pero no tanta como para estar apretujado ó incómodo.
El lugar es ambientado con música alternativa, grunge, heavy metal, rock, hard rock, punk, de repente electrónico, reggae, balada rock. Todas las canciones que escuchas, también las puedes ver, porque ponen el video de la canción. Entonces pasan, una tras otra, muchas canciones que te gustan; comienzas a cantarlas, y contigo, toda la gente que te rodea. Todos corean las canciones, y lo hacen con tantas ganas, que ya no se escucha la música, si no las voces de todos.
Sigues disfrutando tu cerveza; la mezcla de música, videos, gente, iluminación y lugar te hacen sentir feliz. Sonries satisfecho, contento... sumergido en ese relax y estado anímico, que es como si estuvieras flotando.
Pues bueno, así me siento cada vez que ando en un lugar tan de mi ambiente, como lo es el Koko Loko. Ahí me han pasado cosas raras, afortunadamente, nunca nada que lamentar. Pero por lo regular acabo en una mesa, sólo ó acompañado, sentado viendo los videos, cantando ó brincando. Es una especie de liberación para mí.
Y vuelo, de verdad. Vuelo en el tiempo, en los recuerdos, en las imágenes y las personas. Por escuchar una rola, puedo recordar de repente tantas cosas: veces que visité el lugar, cosas que pasaron con esa rola, recuerdos relacionados, sentimientos, emociones... no sé, me emociono nada más. Y ahí sentado puedo 'ver cosas que fueron, cosas que son y que cosa que aun no ocurren'. Por ejemplo, con la rola de 'Jane Says' re cuerdo la vez que fui con la Cuñis y la Bola (de verdad, fue por la curva); con la rola de 'Star Guitar' me acuerdo de la vez que después del Motel (el antro, no mal piensen) fuimos a dar ahí con una gringa safada y que le dieron ganas de besarme después de que me senté de bailar esta rola; con 'Even Flow' me acuerdo de la vez que llegaron los niños de UT y me quedé con esta niña, que por poquito más... bueno, por un poquito más nos la hubieramos pasado muy a gusto. De hecho, aunque nunca fui con Mine al Koko Loko, compartiamos el gusto por el lugar y sé que frecuentemente ella asistía; de repente veo su fantasma caminar entre la gente.
La última vez que fui al Koko, me la pasé bien. Como muchas veces, buena música, un buen de gente y buen ambiente. En esta ocasión estuve un poco más desconectado que otras veces, pero era porque tenía algo entre manos (mal pensados). Estaba concentrado en una niña, que por x o y circunstancias fuimos a quedar juntos en el mismo lugar y en la misma mesa. Conocerla a ella no era azar, lo era quedar juntos en ese momento. Después de que vi y escuché lo que necesitaba para aprender, al final, cuando todos se iban, me acerqué a ella para invitarla a salir. ¿Ella vale la pena? Claro que vale la pena; oh sí. No estoy seguro de nada, pero la sola contemplación de lo que puede ser me emociona. Ya veremos qué pasa en la semana; si no, mi estimado Camarón, 'de regreso al libro de colorear'.
En fin, no porque esto o aquello deje de pasar, yo dejo de disfrutar estos momentos alucinados. La vida sigue y la música también.
"Cuando veo a través del vaso, veo a través del tiempo..."
- 'No dejes que...', Caifanes
Antes que nada... Oscar, ¿te acuerdas quién me pasó el primer disco de Avril Lavinge?
Imaginen esto: Estar sentado, en un silla alta, sosteniendo en una mano una cerveza y la otra recargada sobre la mesa. El lugar está escásamente iluminado, con luces azules y rojas. A su alrededor hay mucha gente, pero la suficiente para llenar el lugar, pero no tanta como para estar apretujado ó incómodo.
El lugar es ambientado con música alternativa, grunge, heavy metal, rock, hard rock, punk, de repente electrónico, reggae, balada rock. Todas las canciones que escuchas, también las puedes ver, porque ponen el video de la canción. Entonces pasan, una tras otra, muchas canciones que te gustan; comienzas a cantarlas, y contigo, toda la gente que te rodea. Todos corean las canciones, y lo hacen con tantas ganas, que ya no se escucha la música, si no las voces de todos.
Sigues disfrutando tu cerveza; la mezcla de música, videos, gente, iluminación y lugar te hacen sentir feliz. Sonries satisfecho, contento... sumergido en ese relax y estado anímico, que es como si estuvieras flotando.
Pues bueno, así me siento cada vez que ando en un lugar tan de mi ambiente, como lo es el Koko Loko. Ahí me han pasado cosas raras, afortunadamente, nunca nada que lamentar. Pero por lo regular acabo en una mesa, sólo ó acompañado, sentado viendo los videos, cantando ó brincando. Es una especie de liberación para mí.
Y vuelo, de verdad. Vuelo en el tiempo, en los recuerdos, en las imágenes y las personas. Por escuchar una rola, puedo recordar de repente tantas cosas: veces que visité el lugar, cosas que pasaron con esa rola, recuerdos relacionados, sentimientos, emociones... no sé, me emociono nada más. Y ahí sentado puedo 'ver cosas que fueron, cosas que son y que cosa que aun no ocurren'. Por ejemplo, con la rola de 'Jane Says' re cuerdo la vez que fui con la Cuñis y la Bola (de verdad, fue por la curva); con la rola de 'Star Guitar' me acuerdo de la vez que después del Motel (el antro, no mal piensen) fuimos a dar ahí con una gringa safada y que le dieron ganas de besarme después de que me senté de bailar esta rola; con 'Even Flow' me acuerdo de la vez que llegaron los niños de UT y me quedé con esta niña, que por poquito más... bueno, por un poquito más nos la hubieramos pasado muy a gusto. De hecho, aunque nunca fui con Mine al Koko Loko, compartiamos el gusto por el lugar y sé que frecuentemente ella asistía; de repente veo su fantasma caminar entre la gente.
La última vez que fui al Koko, me la pasé bien. Como muchas veces, buena música, un buen de gente y buen ambiente. En esta ocasión estuve un poco más desconectado que otras veces, pero era porque tenía algo entre manos (mal pensados). Estaba concentrado en una niña, que por x o y circunstancias fuimos a quedar juntos en el mismo lugar y en la misma mesa. Conocerla a ella no era azar, lo era quedar juntos en ese momento. Después de que vi y escuché lo que necesitaba para aprender, al final, cuando todos se iban, me acerqué a ella para invitarla a salir. ¿Ella vale la pena? Claro que vale la pena; oh sí. No estoy seguro de nada, pero la sola contemplación de lo que puede ser me emociona. Ya veremos qué pasa en la semana; si no, mi estimado Camarón, 'de regreso al libro de colorear'.
En fin, no porque esto o aquello deje de pasar, yo dejo de disfrutar estos momentos alucinados. La vida sigue y la música también.
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