lunes, 6 de febrero de 2006

Una noche en el Koko

(Este blog lo comencé a escribir durante la semana del 19 de septiembre del 2005. Lo encontré recientemente y quisé terminarlo. Regresar a los blogs de aquellas fechas ayudará a ubicar qué era lo que estaba pasando en aquellos días)

"Cuando veo a través del vaso, veo a través del tiempo..."
- 'No dejes que...', Caifanes


Antes que nada... Oscar, ¿te acuerdas quién me pasó el primer disco de Avril Lavinge?

Imaginen esto: Estar sentado, en un silla alta, sosteniendo en una mano una cerveza y la otra recargada sobre la mesa. El lugar está escásamente iluminado, con luces azules y rojas. A su alrededor hay mucha gente, pero la suficiente para llenar el lugar, pero no tanta como para estar apretujado ó incómodo.

El lugar es ambientado con música alternativa, grunge, heavy metal, rock, hard rock, punk, de repente electrónico, reggae, balada rock. Todas las canciones que escuchas, también las puedes ver, porque ponen el video de la canción. Entonces pasan, una tras otra, muchas canciones que te gustan; comienzas a cantarlas, y contigo, toda la gente que te rodea. Todos corean las canciones, y lo hacen con tantas ganas, que ya no se escucha la música, si no las voces de todos.

Sigues disfrutando tu cerveza; la mezcla de música, videos, gente, iluminación y lugar te hacen sentir feliz. Sonries satisfecho, contento... sumergido en ese relax y estado anímico, que es como si estuvieras flotando.

Pues bueno, así me siento cada vez que ando en un lugar tan de mi ambiente, como lo es el Koko Loko. Ahí me han pasado cosas raras, afortunadamente, nunca nada que lamentar. Pero por lo regular acabo en una mesa, sólo ó acompañado, sentado viendo los videos, cantando ó brincando. Es una especie de liberación para mí.

Y vuelo, de verdad. Vuelo en el tiempo, en los recuerdos, en las imágenes y las personas. Por escuchar una rola, puedo recordar de repente tantas cosas: veces que visité el lugar, cosas que pasaron con esa rola, recuerdos relacionados, sentimientos, emociones... no sé, me emociono nada más. Y ahí sentado puedo 'ver cosas que fueron, cosas que son y que cosa que aun no ocurren'. Por ejemplo, con la rola de 'Jane Says' re cuerdo la vez que fui con la Cuñis y la Bola (de verdad, fue por la curva); con la rola de 'Star Guitar' me acuerdo de la vez que después del Motel (el antro, no mal piensen) fuimos a dar ahí con una gringa safada y que le dieron ganas de besarme después de que me senté de bailar esta rola; con 'Even Flow' me acuerdo de la vez que llegaron los niños de UT y me quedé con esta niña, que por poquito más... bueno, por un poquito más nos la hubieramos pasado muy a gusto. De hecho, aunque nunca fui con Mine al Koko Loko, compartiamos el gusto por el lugar y sé que frecuentemente ella asistía; de repente veo su fantasma caminar entre la gente.

La última vez que fui al Koko, me la pasé bien. Como muchas veces, buena música, un buen de gente y buen ambiente. En esta ocasión estuve un poco más desconectado que otras veces, pero era porque tenía algo entre manos (mal pensados). Estaba concentrado en una niña, que por x o y circunstancias fuimos a quedar juntos en el mismo lugar y en la misma mesa. Conocerla a ella no era azar, lo era quedar juntos en ese momento. Después de que vi y escuché lo que necesitaba para aprender, al final, cuando todos se iban, me acerqué a ella para invitarla a salir. ¿Ella vale la pena? Claro que vale la pena; oh sí. No estoy seguro de nada, pero la sola contemplación de lo que puede ser me emociona. Ya veremos qué pasa en la semana; si no, mi estimado Camarón, 'de regreso al libro de colorear'.

En fin, no porque esto o aquello deje de pasar, yo dejo de disfrutar estos momentos alucinados. La vida sigue y la música también.