Uno amigo decía eso sobre Jaguares, pues el primer disco se llamó El Equilibrio de Jaguares.
Definitivamente Jaguares no se escucha igual que Caifanes*; a mi parecer, sigue faltando la inspiración y guitarra de Marcovich. Varios de los que siguieron la carrera de Caifanes y conocen Jaguares están de acuerdo en eso: la diferencia entre Caifanes y Jaguares es una guitarra.
Pero aquí no importa... se trata hablar del concierto del lunes pasado. Así es, fui al concierto de Jaguares en el Auditorio Luis Elizondo. Fui con la Prima y la pasamos muy bien.
La realidad, es que al ir llegando sentí algo raro, porque cuando se formó Jaguares, no estaba muy deacuerdo. Sentía que Jaguares no era la evolución de Caifanes - aunque de alguna forma lo es. Que no se podría seguir una banda que había llegado a muchos colmos: ¿por qué ponerle Jaguares a la nueva banda, que de alguna manera nos recordaba a todos Caifanes?, ¿por qué no crear un nuevo concepto, dejando a tras a Caifanes?, ¿que hacía Hernández jugando al valiente con sus cuerdas vocales, cuando ya las tenía casi destruidas?, ¿qué sería de una banda que su vocalista está "tan pasado" que se le olvidan las letras de sus propias canciones?
Pues ir a un concierto de Jaguares era como contrariarme y así me sentía.
Durante el concierto muchas sentimientos vinieron a mí. De los primeros, recordar una época en que Mamá y mi tío Manolín era muy unidos. Siempre que se veían en la casa, entre otros temas, era para hablar de música. Mi tío no tendría más de 22 años en aquel entonces y el movimiento Rock en tu Idioma estaba en su apogeo; era común que trajera cassettes grabados con música de Caifanes, como Viento, la Negra Tomasa, Mátenme Porque Me Muero o Perdí Mi Ojo de Venado.
Otra imagen que vino a mí fue la de Zambrano. A él le emocionaba mucho escuchar La Célula que Explota; por algún motivo esa era su preferida (de hecho, Zambrano y mi tío tienen la misma edad), pero también se emocionaba con Detrás de ti y Nubes.
También vino a mí recuerdo de nuestro viaje de graduación de tercero de secundaria a México (imagínense, fuimos a Reino Aventura). (* risas *) ¡Qué recuerdos! (* risas *) ¡Qué cosas! Recuerdo que viene a mí con Ayer Me Dijo un Ave, porque cuando íbamos entrando al DF, era una de las rolas que sintonizamos en la radio.
Al final, la última imagen que vino a mí, fue la de Randú. Recuerdo que él fue al último concierto que dio Caifanes en Veracruz. Entró de pura chiripa, según recuerdo... no sé si se ganó los boletos, de último momento se coló, o no sé, pero sé que fue una de esas aventuras que sólo a él le salen. - "¿Cómo es posible que se haya olvidado la letra de sus canciones?, se me hace que el tipo estaba bien pasado", me explicó Randú, un tanto molesto al explicarme lo que pasó en el concierto, cuando Hernández cantaba Afuera o alguna otra rola así. Y, como mencioné en un blog anterior, para él, escuchar Quisiera ser Alcohol era una experiencia orgásmica; a la vez, Aviéntame y Miedo eran de su gusto (Afuera la llegó a odiar, porque era la única que se escuchaba).^
Y ahí estoy en el concierto, haciéndola de "pared", cubriendo a Prima, para que los de seguridad (¿cuáles?) no vieran que estaba tomando fotos. En realidad, disfruté el concierto. Creo que redescubría a Saúl y una parte que no había observado de él y su música (tema que abordaré en otro blog, porque está ya quedó muy largo); también una persona sumamente conciente (que no creo que te lleve a ser preocupada) de lo que pasa en el país: desde la contaminación hasta los sucios acontecimientos políticos de nuestra época.
Desde luego, es increíble ver la gente que es ultra fanática de ellos (que es muy parecida - pero no igual - a la que sigue a Alex Lora) coreando y gritando "Saúl te amo"... los hombres, las mujeres solo gritaban como habitualmente lo hace ("¡aaaah!"). Durante el concierto mi actitud al grupo fue cambiando y me sentí bien; coreaba las canciones a todo pulmón. También comí paleta... ¡yeah, Prima! Prima rulea.
Al final fue muy grato ver el Sr Hernández andaba emocionado y ya no sabía como presentar la última sorpresa: un mariachi. Así es, hubo mariachi al final del concierto. Lo que me tenía anonadado fue que la mayoría de la gente que fue no se sabía la canciones de José Alfredo, qué pena... A mí no me dio pena y me puse a cantar todo lo que me supe.
Pues, ¿qué creen? Que Saúl y compañía, mientras el mariachi cantaba, que se escabullen y se van del edifico. Así como lo están leyendo, echaron a los pobres hombres a cantar y cuando terminaron su ronda, que se dan la vuelta y se van... mientras que los Jaguares seguramente ya iban en búsqueda de algún lugar para cenar o el hotel.
Como quiera... gracias Prima...
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* Por si acaso: Caifanes es una banda que nació casi al final de los 80s; de hecho, era una de las bandas sobrevivientes del aquel movimiento llamado "Rock en tu Idioma". Al principio era una banda nutrida de integrantes; poco a poco se fue saliendo gente de la banda, hasta quedar 3 (Alejandro Marcovich, Saúl Hernández y Alfonso André) en 1994, cuando sacaron su último disco El Nervio del Volcán. Para 1995, Marcovich y Saúl se pelearon, terminando así con Caifanes, pues el dueño de los derechos del nombre era el primero. A Hernández no le quedó de otra, al formar la nueva banda, de ponerle un nuevo nombre, a saber, Jaguares.
^ No quería alargar más la intervención de Randú, pero a los recuerdos aunados a él, viene el de un cuate de su hermano (¿o era su hermana?) que le decían el Caifan, porque era devoto de hueso colorado de Caifanes. Según la leyenda del pirata, una vez quiso colarse al backstage para verlos, pero no se le hizo, entonces se fue muy molesto a cenar a un lugar cualquiera. Estando ahí, ¿quiénes creen que se aparecieron? Así es, Caifanes... creo que desde ese día no se baña.
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miércoles, 4 de octubre de 2006
viernes, 19 de mayo de 2006
Quisiera Ser Alcohol
La verdad es que llegué tarde a ese rollo de percibir lo que las canciones y disfrutar su feeling. Randú, mucho antes que yo, disfrutaba ya de la música a nivel muy pleno. Una canción que recuerdo disfrutaba a un grado tal, que se podría decir era extasiante, era Quisiera Ser Alcohol (El Nervio del Volcán), de Caifanes.
Pero la letra de la canción no es para menos. Después de escucharla, yo digo: "Sí, quisiera ser alcohol". Es como mi idea de que si me dieran a escoger que podría ser en el universo, pediría ser música (o una canción en particular, dependería del ente que concediera mi deseo). ¿Se lo pueden imaginar? Bueno, sí, sé que es difícil imaginarse que alguien pueda ser una melodía. Pero digamos que sucede. Piensen en lo que sería ser percibido por un ser humano cualquiera (ya sea por el sentido del oido o el tacto) y hacerlo reaccionar. Imaginen la gente en los conciertos haciendo head banging, las parejas haciendo el amor, las chicas bailando, los niños cantando, los reyes estremesidos en un concierto de opera... sí, todos siendo movidos por la música, que llega hasta los recovecos de sus almas. Y mientras exista la música, existiría yo.
Ahora piensen que si fuera posible ser música, ha de ser cualquier cosa pedir ser alcohol.
En muy personal percepción de lo que la canción, siento que en general Saúl Hernández busca expresar una forma de devoción excelsa hacia una mujer (aunque nunca se refiere a una mujer, dado el uso del género en sus frases, al referirse a "la Virgen", se entiende que le habla a una mujer). En México, predominante de religión Católica, donde el culto a la Virgen de Guadalupe es amplio, decir que nuestras oraciones serán a una mujer más que a la 'Morena', es darle un lugar por arriba de las demás mujeres, incluso volverla su centro de adoración. A la vez es una manera de decir que nadie podría quererla o darle un lugar como el que él.
Es tal la devoción que siente por ella, que busca estar en sus sueños; o ser como quién encuentra una perla (ya sea que la encuentra como un tesoro o la saca de las entrañas de una ostra, que está en lo oscuro del mar). Aunque este contexto puede ser tomado literalmente, también tiene un escencia erótica (que se percibe muy bien a través de la voz de Saúl), que posiblemente también hace referencia al estado de unión durante el acto sexual. Cualesquiera que sea el caso, imagino que "te llamo por tu nombre y digo que no puede ser", es hablar al oido de ella y expresar cuan maravillado se encuentra de encontrarse en dicha situación.
Inlcuso, se ubica en una situación un tanto etéreo, al verse abrazado a su sombra o como una lagrima que rosa su piel; lo único que él le pide es que permita quedarse unido a ella en esa situación (otra vez, todo esto tiene un doble sentido).
Y por si fuera poco, como si estar juntos en tal éxtasis no fuera suficiente (es decir, los besos, las caricias, las miradas, los roces, el sexo, etcétera), él aun desearía no sólo estar con ella, si estar dentro de ella, volverse uno con ella y experimentar plenamente cualquier emoción que de ella emane. Entonces volverse alcohol y ser ingerido por ella*... así sentir la pasión de ella desde su origen, conocer esa pasión y sólo así entender lo que es ser querido.
Desde luego, esta es mi percepción de la canción. Por lo recuerdo de la emoción con la qu Randú cantaba la canción, creo que no distamos mucho en percepciones. Para mí se ha vuelto una especie de fantasía. Yo si quisiera 'evaporarme en su interior, sentir lo que es pasión y sentir que soy querido... aunque sea una vez'.
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* Deténgase un momento a imaginar la acción de beber y piensen en todos los simbolismos que se le pudieran implicar. Imagen al amor de su vida (una niña) bebiendo cerveza; la botella puede tener una conotación sexual, desde el punto de vista que es un falo. Ahora, véanla bebiendo de la botella - lo cual podría parecer sexo oral -, disfrutando de la bebida y el momento. Si yo fuera alcohol, de alguna manera rosaría sus labios, su lengua (quizá ella juegue conmigo en su boca y se quede con un poco de mí en los labios para disfrutar el sabor)... sin considerar el proceso digéstivo, piensen en la sensación de satisfacción, de lo frío tomando sus entrañas y llevándola a sentirse mejor, diferente, extrovertida. Ese mismo alcohol la hace inhibirse, sentirse libre y recorre todos sus rincones; la hace 'perder la cabeza', volverse 'juguetonda' y cachonda. Estamos en su sangre y eso nos permite tocar cualquier parte de ella; y en su momento, estamos en su corazón, su mente, manos, pechos, dedos... incluso, en el punto de ser expulsados como orina, pues... ¿acaso no hemos recorrido toda sexualidad femenina?
Pero la letra de la canción no es para menos. Después de escucharla, yo digo: "Sí, quisiera ser alcohol". Es como mi idea de que si me dieran a escoger que podría ser en el universo, pediría ser música (o una canción en particular, dependería del ente que concediera mi deseo). ¿Se lo pueden imaginar? Bueno, sí, sé que es difícil imaginarse que alguien pueda ser una melodía. Pero digamos que sucede. Piensen en lo que sería ser percibido por un ser humano cualquiera (ya sea por el sentido del oido o el tacto) y hacerlo reaccionar. Imaginen la gente en los conciertos haciendo head banging, las parejas haciendo el amor, las chicas bailando, los niños cantando, los reyes estremesidos en un concierto de opera... sí, todos siendo movidos por la música, que llega hasta los recovecos de sus almas. Y mientras exista la música, existiría yo.
Ahora piensen que si fuera posible ser música, ha de ser cualquier cosa pedir ser alcohol.
En muy personal percepción de lo que la canción, siento que en general Saúl Hernández busca expresar una forma de devoción excelsa hacia una mujer (aunque nunca se refiere a una mujer, dado el uso del género en sus frases, al referirse a "la Virgen", se entiende que le habla a una mujer). En México, predominante de religión Católica, donde el culto a la Virgen de Guadalupe es amplio, decir que nuestras oraciones serán a una mujer más que a la 'Morena', es darle un lugar por arriba de las demás mujeres, incluso volverla su centro de adoración. A la vez es una manera de decir que nadie podría quererla o darle un lugar como el que él.
Es tal la devoción que siente por ella, que busca estar en sus sueños; o ser como quién encuentra una perla (ya sea que la encuentra como un tesoro o la saca de las entrañas de una ostra, que está en lo oscuro del mar). Aunque este contexto puede ser tomado literalmente, también tiene un escencia erótica (que se percibe muy bien a través de la voz de Saúl), que posiblemente también hace referencia al estado de unión durante el acto sexual. Cualesquiera que sea el caso, imagino que "te llamo por tu nombre y digo que no puede ser", es hablar al oido de ella y expresar cuan maravillado se encuentra de encontrarse en dicha situación.
Inlcuso, se ubica en una situación un tanto etéreo, al verse abrazado a su sombra o como una lagrima que rosa su piel; lo único que él le pide es que permita quedarse unido a ella en esa situación (otra vez, todo esto tiene un doble sentido).
Y por si fuera poco, como si estar juntos en tal éxtasis no fuera suficiente (es decir, los besos, las caricias, las miradas, los roces, el sexo, etcétera), él aun desearía no sólo estar con ella, si estar dentro de ella, volverse uno con ella y experimentar plenamente cualquier emoción que de ella emane. Entonces volverse alcohol y ser ingerido por ella*... así sentir la pasión de ella desde su origen, conocer esa pasión y sólo así entender lo que es ser querido.
Desde luego, esta es mi percepción de la canción. Por lo recuerdo de la emoción con la qu Randú cantaba la canción, creo que no distamos mucho en percepciones. Para mí se ha vuelto una especie de fantasía. Yo si quisiera 'evaporarme en su interior, sentir lo que es pasión y sentir que soy querido... aunque sea una vez'.
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* Deténgase un momento a imaginar la acción de beber y piensen en todos los simbolismos que se le pudieran implicar. Imagen al amor de su vida (una niña) bebiendo cerveza; la botella puede tener una conotación sexual, desde el punto de vista que es un falo. Ahora, véanla bebiendo de la botella - lo cual podría parecer sexo oral -, disfrutando de la bebida y el momento. Si yo fuera alcohol, de alguna manera rosaría sus labios, su lengua (quizá ella juegue conmigo en su boca y se quede con un poco de mí en los labios para disfrutar el sabor)... sin considerar el proceso digéstivo, piensen en la sensación de satisfacción, de lo frío tomando sus entrañas y llevándola a sentirse mejor, diferente, extrovertida. Ese mismo alcohol la hace inhibirse, sentirse libre y recorre todos sus rincones; la hace 'perder la cabeza', volverse 'juguetonda' y cachonda. Estamos en su sangre y eso nos permite tocar cualquier parte de ella; y en su momento, estamos en su corazón, su mente, manos, pechos, dedos... incluso, en el punto de ser expulsados como orina, pues... ¿acaso no hemos recorrido toda sexualidad femenina?
lunes, 6 de febrero de 2006
Una noche en el Koko
(Este blog lo comencé a escribir durante la semana del 19 de septiembre del 2005. Lo encontré recientemente y quisé terminarlo. Regresar a los blogs de aquellas fechas ayudará a ubicar qué era lo que estaba pasando en aquellos días)
Antes que nada... Oscar, ¿te acuerdas quién me pasó el primer disco de Avril Lavinge?
Imaginen esto: Estar sentado, en un silla alta, sosteniendo en una mano una cerveza y la otra recargada sobre la mesa. El lugar está escásamente iluminado, con luces azules y rojas. A su alrededor hay mucha gente, pero la suficiente para llenar el lugar, pero no tanta como para estar apretujado ó incómodo.
El lugar es ambientado con música alternativa, grunge, heavy metal, rock, hard rock, punk, de repente electrónico, reggae, balada rock. Todas las canciones que escuchas, también las puedes ver, porque ponen el video de la canción. Entonces pasan, una tras otra, muchas canciones que te gustan; comienzas a cantarlas, y contigo, toda la gente que te rodea. Todos corean las canciones, y lo hacen con tantas ganas, que ya no se escucha la música, si no las voces de todos.
Sigues disfrutando tu cerveza; la mezcla de música, videos, gente, iluminación y lugar te hacen sentir feliz. Sonries satisfecho, contento... sumergido en ese relax y estado anímico, que es como si estuvieras flotando.
Pues bueno, así me siento cada vez que ando en un lugar tan de mi ambiente, como lo es el Koko Loko. Ahí me han pasado cosas raras, afortunadamente, nunca nada que lamentar. Pero por lo regular acabo en una mesa, sólo ó acompañado, sentado viendo los videos, cantando ó brincando. Es una especie de liberación para mí.
Y vuelo, de verdad. Vuelo en el tiempo, en los recuerdos, en las imágenes y las personas. Por escuchar una rola, puedo recordar de repente tantas cosas: veces que visité el lugar, cosas que pasaron con esa rola, recuerdos relacionados, sentimientos, emociones... no sé, me emociono nada más. Y ahí sentado puedo 'ver cosas que fueron, cosas que son y que cosa que aun no ocurren'. Por ejemplo, con la rola de 'Jane Says' re cuerdo la vez que fui con la Cuñis y la Bola (de verdad, fue por la curva); con la rola de 'Star Guitar' me acuerdo de la vez que después del Motel (el antro, no mal piensen) fuimos a dar ahí con una gringa safada y que le dieron ganas de besarme después de que me senté de bailar esta rola; con 'Even Flow' me acuerdo de la vez que llegaron los niños de UT y me quedé con esta niña, que por poquito más... bueno, por un poquito más nos la hubieramos pasado muy a gusto. De hecho, aunque nunca fui con Mine al Koko Loko, compartiamos el gusto por el lugar y sé que frecuentemente ella asistía; de repente veo su fantasma caminar entre la gente.
La última vez que fui al Koko, me la pasé bien. Como muchas veces, buena música, un buen de gente y buen ambiente. En esta ocasión estuve un poco más desconectado que otras veces, pero era porque tenía algo entre manos (mal pensados). Estaba concentrado en una niña, que por x o y circunstancias fuimos a quedar juntos en el mismo lugar y en la misma mesa. Conocerla a ella no era azar, lo era quedar juntos en ese momento. Después de que vi y escuché lo que necesitaba para aprender, al final, cuando todos se iban, me acerqué a ella para invitarla a salir. ¿Ella vale la pena? Claro que vale la pena; oh sí. No estoy seguro de nada, pero la sola contemplación de lo que puede ser me emociona. Ya veremos qué pasa en la semana; si no, mi estimado Camarón, 'de regreso al libro de colorear'.
En fin, no porque esto o aquello deje de pasar, yo dejo de disfrutar estos momentos alucinados. La vida sigue y la música también.
"Cuando veo a través del vaso, veo a través del tiempo..."
- 'No dejes que...', Caifanes
Antes que nada... Oscar, ¿te acuerdas quién me pasó el primer disco de Avril Lavinge?
Imaginen esto: Estar sentado, en un silla alta, sosteniendo en una mano una cerveza y la otra recargada sobre la mesa. El lugar está escásamente iluminado, con luces azules y rojas. A su alrededor hay mucha gente, pero la suficiente para llenar el lugar, pero no tanta como para estar apretujado ó incómodo.
El lugar es ambientado con música alternativa, grunge, heavy metal, rock, hard rock, punk, de repente electrónico, reggae, balada rock. Todas las canciones que escuchas, también las puedes ver, porque ponen el video de la canción. Entonces pasan, una tras otra, muchas canciones que te gustan; comienzas a cantarlas, y contigo, toda la gente que te rodea. Todos corean las canciones, y lo hacen con tantas ganas, que ya no se escucha la música, si no las voces de todos.
Sigues disfrutando tu cerveza; la mezcla de música, videos, gente, iluminación y lugar te hacen sentir feliz. Sonries satisfecho, contento... sumergido en ese relax y estado anímico, que es como si estuvieras flotando.
Pues bueno, así me siento cada vez que ando en un lugar tan de mi ambiente, como lo es el Koko Loko. Ahí me han pasado cosas raras, afortunadamente, nunca nada que lamentar. Pero por lo regular acabo en una mesa, sólo ó acompañado, sentado viendo los videos, cantando ó brincando. Es una especie de liberación para mí.
Y vuelo, de verdad. Vuelo en el tiempo, en los recuerdos, en las imágenes y las personas. Por escuchar una rola, puedo recordar de repente tantas cosas: veces que visité el lugar, cosas que pasaron con esa rola, recuerdos relacionados, sentimientos, emociones... no sé, me emociono nada más. Y ahí sentado puedo 'ver cosas que fueron, cosas que son y que cosa que aun no ocurren'. Por ejemplo, con la rola de 'Jane Says' re cuerdo la vez que fui con la Cuñis y la Bola (de verdad, fue por la curva); con la rola de 'Star Guitar' me acuerdo de la vez que después del Motel (el antro, no mal piensen) fuimos a dar ahí con una gringa safada y que le dieron ganas de besarme después de que me senté de bailar esta rola; con 'Even Flow' me acuerdo de la vez que llegaron los niños de UT y me quedé con esta niña, que por poquito más... bueno, por un poquito más nos la hubieramos pasado muy a gusto. De hecho, aunque nunca fui con Mine al Koko Loko, compartiamos el gusto por el lugar y sé que frecuentemente ella asistía; de repente veo su fantasma caminar entre la gente.
La última vez que fui al Koko, me la pasé bien. Como muchas veces, buena música, un buen de gente y buen ambiente. En esta ocasión estuve un poco más desconectado que otras veces, pero era porque tenía algo entre manos (mal pensados). Estaba concentrado en una niña, que por x o y circunstancias fuimos a quedar juntos en el mismo lugar y en la misma mesa. Conocerla a ella no era azar, lo era quedar juntos en ese momento. Después de que vi y escuché lo que necesitaba para aprender, al final, cuando todos se iban, me acerqué a ella para invitarla a salir. ¿Ella vale la pena? Claro que vale la pena; oh sí. No estoy seguro de nada, pero la sola contemplación de lo que puede ser me emociona. Ya veremos qué pasa en la semana; si no, mi estimado Camarón, 'de regreso al libro de colorear'.
En fin, no porque esto o aquello deje de pasar, yo dejo de disfrutar estos momentos alucinados. La vida sigue y la música también.
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