martes, 14 de febrero de 2006

'Deja te busco un regalo'

"Estoy muy dañado por el concierto de U2... hoy no vo' a trabajar, hoy no vo' a trabajar". Sí, así es, el lunes sentía como si hubiera caminado durante un recorrido para un camping (ah, pues sí, verda'?).

Pero después de ponerme en pie, sólo había un par de pendientes en mi cabeza: comprar ipod, comprar regalitos para las Porras, el regalo de Alex, pasar a dejar los triques de las Porras y sus respectivos regalos y despedirme de la Porras.

El status final:
  • Ipod: Se acabó en menos de 8 días, espero que para la siguiente semana encontrar.
  • Regalos: Done. Encontré todos los regalos adecuados.
  • Dejar triques: Done. Se hizo la separación entre lo que era de ellas y lo que no era.
  • Dejar regalos a las Porras: Done. Me encantó la reacción de ellas. De hecho, la rección de la Porras fue aun más sorprendente. Después de recibir su regalo, me dijo que buscaría uno; al principio pensé que lo decía en broma. Pero cuando apareció con un libro de Gabo (Relato de un naufrago que estuvo diez días a la deriva en una balsa sin comner ni beber, que fue proclamado héroe de la patria, besado por las reinas de la belleza y hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido por el gobierno y olvidado para siempre) y me lo dedicó, ya fue muy en serio... eso fue agradable. Pero también me pareció agradable la reacción de la Porrista, porque me puso una antención que no conocía de ella, fue inesperado, pero me agrado (ya ven que por lo regular no inesperado es bueno para mí) y no es como que no puedo evitar notar esos detalles de su parte.
  • Despedirme de la Porras: Done. Y fíjense, estuvo a punto de irme sin decirle lo más importante: "Porras, vive tu vida". Aunque ya nos habíamos despedido, no fue hasta que le dije eso que cobró sentido toda su visita y la tan renovada amistad entre nosotros. Ahora hay un cariño muy especial entre los dos.
Y en vista que mi día había sido todo un éxito, pude pasar a visitar a Pollito a su cantón. Definitivamente, hay veces que siento que la casa de Pollo es mi segunda casa (aunque la mamá de las Porras ya me prometió su casa, para ser mi segunda casa también... aunque creo que eso no depende de mí * risas *). La mamá de Pollo me antendíó de lo lindo; estaban cenando cuando aparecí y como si fuera el amigo de la infancia de Pollo, me pidió que me sentará y me invitó a cenar... no podía rechazarlo.

Al final del día, me fui a dormir con mucha satisfacción, porque me sentí importante, que hice cosas buenas por aquellos que quiero y me interesan y porque hay gente que de verdad se preocupa por mí... cualquiera hubiera dormido como bebé.