lunes, 20 de febrero de 2006

Salado

Ayer salí con Alex, Camarón y la Coss a jugar billar, la peor tanda de billar que alguna vez he jugado. Si mi papá se entera, casi casi me desconoce como su hijo.

Pues ahí vamos a jugar. Y no es que haya jugado mal per se, es sólo que metí indebidamente varias veces la bola negra. Damn! O sea, no es nunca hubiera metido la bola negra por error, pero de 5 juegos la metía una vez. Esta noche fácil la metí como 5 veces; estoy hablando que jugamos 2 horas y sólo ganamos 3 (Alex y yo) juegos de como 8 que jugamos, y las veces que ganamos fue por se ahogaron los amigos y una vez ganamos jugando el juego completo (meter todas nuestras bolas y al final la 8).

Llegó un momento que Alex y yo nos veíamos nos reíamos, porque nuestro juego realmente apestaba. Bueno, tuvimos que haceros de nuestros métodos para poder avanzar en el juego; de eso también nos reíamos.

Hoy, me encamino al trabajo, tomo la ruta usual. Andando, tomo Cuauhtemoc, para agarrar la salida Constitución hacia el norte (para los que no se ubiquen, estoy en la ciudad de Monterrey). Precisamente, ya en el punto de tomar Constitución, salgo a asomarme un poco para ver si puedo tomar la avenida; estoy viendo si puedo pasar, cuando de repente siento un golpe por atrás. Una camioneta se aventó sin precaución y me dio un "besote". A mí me tocó darme un frentaso con la ventana y por un instante me quedé desconsertado. Trate de hacerme a un lado para que pudieramos estacionarnos y ver qué paso. ¿Pues me creeran que jijo de su madre patría salió por piernas? Así es queridos conciudadanos, el mal parido, con su pinky camioneta Lobo (que obviamente no le había pasado nada al chocar encontra del Chahuismovil, que es un noble Chevy), se dio a la fuga, valiendole 3 cacahuates podridos lo que acababa de pasar. A mí tomó como un minuto entender todo esto, volver a comenzar la marcha, y comenzar a avanzar. Cuando tomé la vertical de nuevo, me dio mucho coraje todo lo que pasó.

Al llegar a la chamab, revisé la defensa trasera: no le había pasado nada al carro. En fin, por lo menos.

Sólo ando salado, no es que sea un mal día... para malos días, les podría platicar de la vez que una piedra me atacó, después de no tener dinero para pagar el servicio del carro, después de levantarme casi muerto, porque la noche anterior...