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miércoles, 29 de noviembre de 2006

México Violento, Grotesco y Fársico

¿Recuerdan el mundial de Francia '98?, ¿se acuerdan del incidente que hubo? Le recuerdo de volada. Un día sale en las noticias que alguien se había orinado sobre la llama que está en el Arco del Triunfo y la apago.

Hace unos años (cuando existía la revista Mientras Tanto) José Ramón escribió sobre el evento - trataré de parafrasear su artículo. Pues todo el mundo se rió y en México decíamos en broma: "Seguramente fue un mexicano". ¡Oh sorpresa!, cuando nos fuimos a enterar que - efectivamente - había sido un mexicano el de tal osadía.

Desde luego que podemos hablar de todas las implicaciones que el acto tiene. Pero yo lo uso como ejemplo de entrada para hablar de lo que hoy pasa en México.

México ha dejado de ser el país pacífico y pintoresco que recuerdo de mi niñez. Desde luego que Fox vive en una fantasía al decir que nada pasa en México.

¿Díganme si no es el colmo que diputados se estén... - Dios mío - ¡peleando!, y no en cualquier lugar, si no ni más ni menos que en pleno San Lázaro, la casa de donde emanan nuestras leyes. Y no es ninguna historia de risa (los periódicos a lo mejor lo hacen ver así, para suavizar la noticia), eso está sacado de una película de esas gringas en las que alguien puede sacar una bazooka de sus pantalones, usar una gallina como flecha o si le cae un piano encima, sólo quedar aplastado como calcomanía.

Yo no creo que nada de lo que está pasando es para reírse. ¿Cómo va a ser risible que personas a las que le pagamos para que den las bases de la convivencia y la armonía (además muchas otras cosas) se agarren a golpes y armen zafarrancho en el Congreso de la Unión (¡de la Unión!)? A esto quiero agregar las ganas de jorobar que tiene la gente del PRD. Con buenas o justas intenciones o no, no puede ser que provoquen o se vean envueltos (ya con tanta frecuencia) en estos numeritos.

¿Qué clase de gobierno ofrecen a México?, ¿algo así como lo que pudimos ver en la película de Gangs of New York City? Ahora nos repartiremos el país en pandillas y cuando sea necesario arreglar algo, lo haremos en las calles, a golpes, a machetazos, insultos y otras mañas callejeras.

Desde el 1 de septiembre gente como la que se presta a esos despliegues de desorden y violencia, sólo provocan que muchos nos avergoncemos de México... o sea, de todos y nosotros mismos. Insisto, ¿cómo quieren que seamos vistos? Gente del PRD se queja de ser esteriotipados como gente sin educación, sin principios, ignorantes. Supongo que todo lo que han hecho últimamente no tiene nada que ver con mejorar esa imagen.

A eso agréguenle la violencia real (la que deberían estar persiguiendo los tres poderes de la Unión, en vez de estar haciendo cruzadas por el poder)... y no hablo sólo de los narcos, si no en general de toda la violencia, en todas direcciones. En menos de un año, se han suscitado dos movimientos "sociales" de importancia, que han generado violencia (Atenco y Oaxaca); a eso agrínguenle las ejecuciones de los narcos y cualquier otra forma de violencia.

La educación que se ha visto por el caño. Gobernadores descaradamente inútiles (hola Ulises) o ladrones (insisto, señálenme una sola ciudad que le llegue a Boston, para que un gobernador gané más que el gobernador de Massachusetts). La
Iglesia metida en todo y más allá... siendo la mayoría cosas que ni le incumben; en vez de que algunas fracciones quieran seguir confundiendo a la gente, deberían estar buscando la forma de limpiar su propia institución.

A mí no me da risa. Eso de "eso sólo pasa en México", o "sólo aun mexicano se le podía ocurrir", o "tenía que ser mexicano"... no podemos seguir diciéndolo y que nos dé risa. No podemos seguir patrocinando nuestra propia destrucción.

Yo quiero vivir otra vez en México en paz (hasta donde sea posible, digo). Por desgracia, hay muchas personas que prefieren ver a México destruido y dividido, antes de permitir que las cosas salgan de lo que les conviene.

¡Viva México! Ojala tu gente despierte algún día.

miércoles, 22 de noviembre de 2006

Ocean's Elven

Ayer vi – otra vez – Ocean’s Eleven; aunque no es una de las grandes realizaciones cinematográficas de la historia humana, se me hace una película bastante entretenida. Tampoco es la primera en su género, pero cuando salió, a la par vinieron otras películas de embaucadores y ladrones haciendo grandes robos y estafas.

De hecho, después de ver Ocean’s Eleven y The Italian Job pensé que ser un ladrón internacional no debería ser tan malo. La verdad es que las emociones y retos están de a peso. Y si me tocara ser el tipo de las computadoras, pues en realidad me toca estar lejos de los disparos y el asunto peligroso. Sí, cómo no… ha de ser una vida emocionante.

Pero más emocionante son los botines. Tan sólo en la película de Ocean’s Elven, el robo a los casinos es fue de aproximadamente $160’000,000.00 USD, que divididos entre los asaltantes es de poco más $13’000,000.00 USD (que es cerca de $145’000,000.00 MX). Ayer empecé a hacerme ilusiones sobre qué podría hacer con esa cantidad de dinero… o sea, no dudo que no estuve lejos de tener un orgasmo, al menos mental.

De entrada le compraría a Papá un rancho como de 10 hectáreas, con todo y ganado (con él, dinero para echarlo a andar y mantenerlo por un año). A mis papas les compraría la casa que tanto quieren en Costa de Oro (Veracruz, Veracruz), un carro a cada quien y dinero como para 2 años (para pagar mantenimiento de la casa, tenencias y otras cosillas). A mi hermano, a parte de comprarle el carro que quisiera (con valor no máximo a un mini), le dejaría un fideicomiso para su universidad y postgrado (de llegar a quererlo), para que no tuviera que preocuparse por nada más, si no hasta graduarse. A Abuela le pondría una pensión, para asegurar el tiempo que le queda con nosotros. Daría unas inversiones moderadas a algunos de mis amigos, para echar a andar esos negocios que por tanto tiempo han tenido en mente.

Por mi parte, pagaría mis deudas, me pagaría la maestría en Berkeley (quizá el doctorado también, ¿por qué no?) y compraría un mini; claro, viajaría todo lo que nunca he viajado. Ah, echaría a andar al menos uno de mis proyectitos.

¿Qué tal la pachequeada, eh? Ya hasta me veía tomando el sol junto a la alberca, mirando a la playa, desde mi casa californiana. Pero bueno… gracias a Dios, soñar no cuesta nada.

Así es, Ocean’s Eleven es una historia un tanto entretenida para mí. Además, no puedes evitar sentirte atraído a los personajes (como por ejemplo Rusty, Reuben y Saul), porque cada uno tiene sus puntadas como individuo (pareciera como que hubo una precuela de la película). Además, es una película que no ofrece sexo en ningún nivel, excepto el encanto de Julia Roberts; o sea, se podría decir que es una película bastante entretenida y atrayente, para no tener sexo, ni violencia (bueno, un poco de violencia verbal nada más).

Parecería que al final el dinero compra la felicidad. En la película de algún modo lo hace, porque en el fondo, todo fue planeado para que Tess regresara con Daniel. Y no es que el dinero fuera a hacer mi vida mejor o sólo a través de él logrará la felicidad; pero al menos me compraría un poco de tranquilidad. Sin embargo, hoy soy un soñador enamorado muy feliz, con trabajo, con salud, con amigos, familia, retos, problemas y una vida por delante (quizá sólo falta con quién compartirla). “Eso debe ser la felicidad”.