martes, 5 de abril de 2005

De las cosas que pensamos y erramos

Soy muy complicado, cualquiera que me conozca bien, se los podrá decir. Por el otro lado, podrán ver que hay muchos detallitos que alegran y satisfacen. Eso es así, porque de todo quiero sacar su fondo y aprovecharlas al máximo. No sólo pasar y seguir de frente.

En muchas cosas me emociono mucho, pues les doy importancia. Esta motivación viene porque me gusta entender todo desde su raíz, desde su razón de ser. Por lo tanto, también trato de resolverlo. Así, de repente me veo llevado por mis emociones a hacer un sin número de conclusiones (que frecuentemente son ciertas); de hecho, hablo de implicados, sus intenciones, sus pensamientos, la conclusión, lo que debió ser, lo que no debió ser y lo que debería ser.

Este fin de semana dos amigos me desarmaron al hacer esto. Después de hacer una fuerte declaración sobre algo que me pareció sumamente injusto, Beto se acercó y me hizo reflexionar sobre lo qué decía; lo cual me llevó a recordar sentimientos de hace unos dos meses antes, donde había hecho la misma reflexión. Para que no quede muy en secreto acerca de lo que hablo, sepan que a mí parecer se dio injusta ventaja a una persona; mi molestía iba encontra de ella, pero la reflexión que me ayudo a hacer Beto me llevo a recordar que en su momento sabía que esta persona, es una buena persona. Así, sentí una especie de vergüenza al darme cuenta de mis pensamientos.

Esa misma noche, platicando con Jorge, surgió algo con lo que no estaba de acuerdo. Jorge me platicó la inconformidad de un conocido sobre un hecho nuestro. No sé cuanto tiempo teoricé y argumenté; Jorge sólo me dijo: "Dude, ¿por qué te molestas de algo que ya pasó?". En ese momento, mi mente se puso en blanco, olvidé mis argumentos, hasta el por qué estaba discutiendo; cuando quisé seguir hablando, me sentí tonto, que hablaba cosas sin sentido. Entonces, tartamudie, bacilé y tuve que despedirme de Jorge, para irme a dormir, porque de verdad necesitaba descanso de mis pensamientos.

He traído eso en la mente, dándole de vueltas. Trato de averiguar cómo concientizarme de eso, para no hacerlo. Espero encontrar la respuesta, para no decir tantas "·%$%& a la hora de hablar, ahorrarme discursos y mejor preocuparme por escuchar. Pero más que mejorar mi manera de escuchar, mejorar mi autodominio; cuando mejore mi autodominio, seré más paciente. Si soy más paciente, podré querer más a los demás. Si quiero más a los demás, evitaré decir cosas hirientes o sin valor. Si evito decir esas cosas, seré mejor persona... creo que siendo mejor persona, vendrán muchas cosas en qué pensar, para mejorar. Pero, ¿hay algo mejor que hacer en esta vida que superarse así mismo todos los días?