viernes, 29 de abril de 2005

El viernes más esperado

Viernes 29 de abril... hasta que llegó este día, me di cuenta que era el día que más esperaba del semestre.

A partir de hoy hay tiempo para mí, mi descanso, mi sueño. ¡Habrá descanso! No me importa que pasará al final del semestre; todo lo que quiero es descansar. Quiero dormir, de verdad, no hay nada más en este momento.

Lo único que tengo en mente es recuperar el sueño de 4 meses (quizá, el de toda una vida). Sin el menor temor a equivocarme, dormí en promedio de 4 a 6 horas diarias en todo el semestre (creo que durante la carrera también). No pregunten por qué; a veces por gusto me desvelé (esas costumbres qué no pude cambiar durante el tiempo que fui estudiante), otras por no tener el tiempo de hacer cosas mientras había luz del sol, también por desidioso. Minerva sabe desde cuándo quería comenzar a dormir mis horas; por épocas lo logré, pero creo que no las atesoré.

Pero a partir de hoy, soy dueño de mi tiempo. Por fin, después de... algunos años, finalmente soy dueño de mi tiempo. Ya no habrá personas evidiosas, ni egocéntricas abusando de mi tiempo. Exceptuando mi horas del trabajo (que por lo menos son 8 horas díarias, a veces menos, a veces más), el resto del tiempo es mío y nada más que mío. Por lo pronto, no tengo idea qué haré en esos ratos libres. Ayer fantaseaba con dormir mis horas, levantarme temprano, ducharme, cambiarme, preparar el desayuno (quizá hasta dejar listo el mi roomate también), salir al trabajo y, de regreso en la casa, aplastarme a ver la tele o jugar... ¡jugar! Por fin podré jugar hasta aburrirme, sin sentirme culpable de atrasar mis tareas y trabajos. Más adelante quizá me meta a clases de alguna lengua ó instrumento. Ya tengo compromisos, pero no estorban, ni me quitan el tiempo; así que en el futuro cercano me dedicaré a adaptarme, después veré en qué cosas realmente productivas invierto mi tiempo libre.

A partir de hoy, comezaré a desintoxicarme; liberaré mi mente, sacaré esa antigua rutina. Esa rutina que tuve por años. Ya no será lo mismo, ni siquiera el mismo ciclo. Comenzaré otra vida... ¡y no necesitaré comprarla en el Seven! Claro, vienen otras responsabilidades; pero necesito un cambio, quiero un cambio. Necesito recuperar mi peso, dedicarme a mis ideas y disfrutar más a la gente que me rodea y a los que me quieren. Deseo explotar mi mente, hacer esas cosas para las que no hayaba tiempo (o me daba tiempo por tener otras prioridades). Quiero este cambio, porque creo que aun necesito crecer y madurar, sanar mi sentido de la responsabilidad, aclarar mis sentidos y mi percepción de las cosas. Salir de mi rinconcito obscuro y comenzar a disfrutar el calor de la vida.

Sé que pensarán - después de leer esto - que no he disfrutado la vida; no es así. Es sólo que necesito un cambio... y lo tendré. Y ese cambio me refresacará. Necesito refrescarme porque sentía que me marchitaba. A partir de hoy, me esperan otras aventuras, que comienzan con terminar el semestre, firmar contrato y hacer mudanza.

Amigos, los quiero, los quiero mucho... muchas gracias por todo; los quiero de verdad. Quiero a los que me buscan, los que me hacen reir, los que se preocupan por mí, los que me ayudan, los que siempre están cuando los necesito, los que siempre están aunque no los busco, los que me hacen pensar, los que me tienen confianza, los que me quieren, los que no me hablan, a los que no he visto, a los que veré, a los que quiero ver, a los que tengo ganas de abrazar y besar, a los que me escuchan, los que me sacan de mis malos ratos, los que me dejan hablar, los que se rien de mis chistes, los que lloran conmigo... amigos, amigas, al final ustedes son los que valen la pena... los quiero, los quiero porque es lo más importante que me llevo al final.

En este viernes, tan mentado y esperado viernes, les digo que ustedes es lo más valioso que me llevo y que quiero traer cargando, llevarlo siempre conmigo... porque se acaba este ciclo, comienza otro, pero ustedes siempre seguirán.