jueves, 7 de abril de 2005

El Ser Conciente

Definitivamente, conversar con otras personas (y no, no es lógico que conversar sea sólo con otras personas, pues se puede conversar con uno mismo) nos hace aprender nuevas cosas, darnos cuenta de otras y fortalecer o remplantear lo conocido.

Nos encontrabamos en casa de Beto, en una reunión (que hasta ese momento, era muy tranquila), cuando Ale y Perla comenzaron a charlar sobre el tema de las chicas que estudian y sus intenciones en casarse. Después de debrayar un rato, la platica profundizo (¿o se elevó?) en que entrar a la universidad a EMC (Estudiar Mientras me Caso) era una perdida de tiempo, pero sobretodo qué si ese tipo de comportamiento era realmente justificable y sana. Mi opinión estricta sobre el asunto es: las chavas que están en esta situación no son concientes de ellas mismas, ni el mundo que las rodea. Argumenté que si los seres humanos fueramos concientes de nosotros mismos (por lo menos) y del mundo que nos rodea, seguramente el mundo sería mejor y encontrariamos la felicidad de manera personal.

Perla es una niña muy sana, de hecho, no fuma, ni toma. Entonces dijo algo como: "Tienes razón; si la gente que fuma fuera conciente del daño que se hace, no fumaría". En este punto, Perla tiene mucha razón. Cuanto más concientes somos de las cosas que hacemos, sabemos el resultado que estás pueden tener y si nos son beneficiosas o no.

Así, ser conciente de uno mismo, a la vez nos hace concientes de lo que nos rodea. Ejemplo: hacer un comentario. El comentario que quieran, de lo que quieran, donde quieran, con quien quieran; ¿cuántas veces se detienen a pensar el resultado de ese comentario? Personalmente, se me han salido chistes sobre homosexuales, frente a homosexuales y no es muy cómodo. De hecho, en esa ocasión me di cuenta que tenemos un esquema mental tan fuerte a veces, que es difícil detenerte a pensar en lo que dices. La mayor parte del tiempo tenemos una impresión de algo y lo primero que nos viene a la mente, eso es lo que decimos ó actuamos llevados por el inpulso de ello.

Otro ejemplo del esquema mental que tenemos al hablar sin ser concientes, es cuando preguntamos: "¿Cómo estás?". ¿Cuántas veces hacemos esa pregunta con el significado que esta tiene? Sencillamente la hacemos como una cuestión de protocolo; la hacemos sólo esperando: "Bien, ¿y tú?".

De lo anterior, puediera partir a varios caminos. Si me preguntan "¿cómo estás?", respondo cómo estoy: me siento mal porque tengo gripa, estoy 'depre', estoy a todo dar, ocupado, estoy molesto, etc; si lo preguntan, es porque lo quiren saber, ¿no?. Si la persona que me lo pregunta no esperaba esa respuesta, si no "bien, ¿y tú?", pues qué pena. En el otro sentido, si pregunto "¿cómo estás?", espero que me respondan con el verdadero estado de a quién va la pregunta. Claro, a veces depende de quién lo pregunte, no seré tan sincero al responder; si lo pregunto, me esmero por leer las señas detrás de un "bien, ¿y tú?". Hasta en eso hay que ser concientes.

Yendo a otros ambitos, si me preguntan tienes hambre y digo que no, aunque tenga hambre, debo de aceptar que me quedaré sin comer. De ahí viene otro asunto interesante: siendo concientes (o no) de lo que decimos y hacemos, debemos aceptar la responsabilidad de estos. Si alguien que está depre dice: "Estoy bien, gracias", debe aceptar que si nadie le pone atención al respecto, es porque dijo que estaba bien. ¿Por qué sacar conclusiones más allá?, ¿por qué quere cualificar si una persona hace bien en decir algo, cuando realmente le ocurre todo lo contrario? Cada quién se hace responsable de lo que dice y hace.

Personalmente, tengo la filosofía de no meterme en los asuntos de los demás. Por mi parte, me gusta resolver mi vida a mi manera, solo. Cuando necesito de la ayuda de alguien, la pido; si no la necesito, no me quejo de que no me ayuden. Así, como dijo el hombre más grande de todos los tiempo, ' mi no es no y mi sí es sí'. Si digo, "está bien, no te preocupes" quiero decir precisamente eso; si me pregutan "¿cómo estás?", diré precisamente cómo me siento. Si la gente aun así intentará leerme, pues sólo esperaría que se hiciera responsable de esa decisión, es decir, de opinar y/o averiguar lo que realmente quiero decir.

En fin, frente a la respuesta de Perla, Luis dijo: "Quizá. Pero yo sé que fumar me hace daño; pero tomo la responsabilidad que conlleva".