viernes, 16 de septiembre de 2005

Perdonar y olvidar

El perdonar... ¿cuántas veces perdonamos en un día? Bueno, la puse difícil, ¿en mes, quizá en un año? Por alguna razón, perdonar es tan difícil para cualquier; desde luego, todo es una cuestión de orgullo personal. Si de por sí pedir perdón, otorgarlo es un tanto complicado también.

En muchos casos para perdonar no es necesario que nos pidan perdón. El caso sería que alguien, haga algo que nos lastima, pero sabemos que ella lo hizo sin ese propósito, quizá en ignorancia. Un ejemplo tonto: Mi mamá es afro y un wey hace chistes demasiado racistas. Yo sé que el tipo no sabe que mi madre es afro, quizá de saberlo tendría más cuidado, por lo menos contaría esos chistes frente a mí. Desde luego, me molestan esos chistes, pero... ¿vale la pena que me quede enojado con esa persona? Entonces, me corresponde perdonarlo o no sin que él pida perdón. Es una situación que el único orgullo a vencer es el nuestro.

Quizá no lo hayan notado, pero la mayor parte del tiempo, a la hora de perdonar es nuestro orgullo el que nos lo inpide. Para algunos, perdonar es sinónimo de debilidad; si nos lastiman u ofenden, ¿por qué dejar que se nos acerque otra vez esa persona? Si una vez esa persona me quizó hacer menos, ¿por qué ahora tendría que darle ese gusto? Entonces el no perdonar se convierte en la venganza o revancha por la ofensa.

Ahora digamos que podemos otorgar el perdón y realmente lo sentimos así, perdonamos... ¿somos capaces de olvidar? Sí, porque una cosa es que seamos capaces de dejar pasar el daño, pero otra es que olvidemos que ocurrió. Y si hacemos un poco de memoria, la mayor parte del tiempo estamos recordando lo que alguien nos hizo en otra época. El caso típico es el de las parejas, que se perdón por la cosa más trivial, pero se lo viven recordando toda la vida, tanto que es raiz de otras discusiones y problemas.

Yo tengo una filosofía para esto: siempre perdona y olvida. No tiene caso pasar la vida 'cargando' con todas las cosas que nos han hecho. Es importante aprender de las héridas, pero si le damos tiempo a todo, todo sana. Si le damos importancia a algo, pues claro que nos dañara y nos seguirá dañando por el tiempo que lo consideremos relevante. Pero si dejamos pasar las cosas, podremos disfrutar más la vida y la gente que nos rodea. Insisito, no se trata de dejarnos y permitir que la gente nos haga daño siempre, porque por eso ganamos experiencia en la vida y nos ayuda a evitar ser heridos otra vez.

Desde luego, habrá cosas que son inperdonables... pero el resto de las cosas mejor... ¿por qué no las pedonamos y olvidamos?