lunes, 3 de agosto de 2009

Once Again... Monday

Garfield el gato y yo compartimos algo: odiamos los lunes. El felino regordete habla sabiamente cuado explica que es 'incomprensible como siendo viernes, fácilmente saltas el sábado y el domingo, y de repente es lunes otra vez'. Es una tortura saber que hay poco más de 50 horas libres después de abandonar el trabajo, antes de volver a él, y no saber qué hacer con ellas o sentir que se desperdician fácilmente.

Así son los lunes. Son la cruda la moral del fin de semana. No importa que tanto se haya provechado, siempre se sentir? como que no me divertí suficiente, no descanse suficiente... que no hice suficientes cosas... nada es suficiente.

Aunque creo que de vez en cuando hay cierta redención. Por ejemplo... hoy.

El día comenzó suavemente. Ni siquiera la levantada fue tan agonizante, ni el baño, la cambiada o la salida de la casa. Tampoco la espera por el transporte urbano, y ni siquiera mis pensamientos me aterrorizaron durante el viaje.

Tampoco me esperaba un líder desesperado por saber a qué hora iba a llegar, ni una pila de trabajo atrazado, o compañeros malencarados. Todo lo contrario, y por si fuera poco Pichi me recibió con la pureza de una ni?a inocente, una sonrisa hermosa y mucho cariño.

El trabajo ha sido toda un bendición desde hace unos meses, y creo haber superado esa parte de fastidio. Parece ser que regreso a mis vacas gordas. Me reconocen por mi trabajo, poco o mucho, pero tan sólo porque es bueno.

Ah, hermoso lunes, después de un largo fin de semana de descanso y reposo. Ah, hermoso lunes que comienza orquestrado por Dream Teather y mi pequeñaa selección de música energetizadora. Ah, bendito lunes que despierta con suficiente cafeina para mí.

Espero que sea una señal amable para el resto de la semana... y, ¿por qué no?, para el resto del mes.

Disfruten su lunes y el resto de la semana.