martes, 10 de mayo de 2005

Limpieza del cuarto

Érase una vez un chico muy guapo llamado Chahuistle. El vivía con un vato relajiento llamado Capitán Chalo; él no era tan guapo como Chahuistle. Ambos toghether vivian juntos en un majestuoso y amplísimo cuarto de Centrales II (7 x7 m) de Residencias; Capitán Chalo estaba de un lado y Chahuistle del otro. Cada lado tenía su cama, silla, escritorio repisas, corcho y closet.

Los dos eran chavos muy ocupados; Chahuistle trabajaba durante el día y en las tardes/noches iba a la escuela (sin olvidar que literalmente vivía en ella). El Capitán Chalo se la pasaba hablando por teléfono con Clau y... bueno, disque se juntaba a estudiar con el Charmín (conocido por sus comerciales de papel higiénico y porque es el primo segundo, de un amigo conocido del tio abuelo del vecino del cartero que visitaba a los Tres Osos).

Chahuistle y CC (Capitán Chalo) era unos hombres de mundo. Eran unos entregados coleccionistas. Chahuistle coleccionaba hojas de papel para reciclar; tenía papel utilizado por profesores del Tec en 1992. También, mantenía una colección invaluable de monitores para computadoras, ratones, cables de voltaje para computadora, tarjetas de audio y video ISA, hasta modelos combo. CC, por su lado, coleccionaba papel - más reciente - que tenia en la galeria de su escritorio, especies excéntricas (que mantenía con vida en un especialisisímo sistema de congelación criogénica, que para despistar a los curiosos, lo hacían ver con un frigo bar).

Sin embargo, la colección más importante que atesoraban estos intrépidos y deseados jóvenes, era su colección añeja de ropa. De hecho, había una galería por todo el cuarto. Todos los visitantes se maravillaban de la enorme colección que exibían. En ella se podía ver todo tipo de ropa: boxers, calcetas, calcetines, medias para fútbol, tenis, zapatos, chanclas, batas para baño, calzones, mezclillas, chamarras, sudaderas, playeras, camisetas, entre muchos otras.

Después de meses de la exhibición, Chahuistle sintió que era momento de guardar su parte de la exhibición, pues sentía que ya era suficiente. Así, tomo toda su ropa, la ordeno y la preparao para tenerla en su exhibición personal. De hecho, tomó una parte para enviarla a sus padres.

CC aun tiene su exposición de ropa, aunque hace los preparivos para cambiar de galeria completamente.

... y vivieron felices para siempre. Colorín, colorado, este cuento se ha acabado.