martes, 3 de mayo de 2005

¿Por qué te interesa tanto?

Una de esas pláticas...

- Oye... ¿y eres virgen?
- Este... ¿por qué la pregunta?
- No'más... ¿no lo eres, verdad?
- ¿Pero por qué lo quieres saber?
- Bueno, si te molesta hablar de eso...
- Sí, me molesta... pero, ¿por qué lo quieres saber?
- Curiosidad.
- ¿Curiosidad, eh?
- Sí, curiosidad.
- También me aficiona la curiosidad.
- ¿De verdad? No parece.
- ¿Cómo que 'no parece'?
- Pues sí... te pregunto que si eres virgen y ve cómo te pones.
- ¿Y eso qué tiene que ver?
- Que las personas curiosas están abiertas a preguntas así.
- Bueno, sí. Pero estás de acuerdo que no es una pregunta fácil.
- (Risas) Ok... ¿cómo quieres que lo pregunte?
- No, está bien. No, no soy virgen.
- Ah, orale...
- Ajá...
- Sí, este... oye, ¿te acuerdas del disco que me ibas a prestar?
- Sí... claro... te lo traigo mañana porque se me olvidó.
- Ah, orale... te lo encargo, ¿no? Me voy a... a comprar... unas cosas.
- Sale... bye.
- Bye.