lunes, 16 de enero de 2006

Todos están enamorados de Veracruz

Todos los que no son de Veracruz, se burlan de quién orgullo habla del
hermoso puerto.

Pero es cosa de ir de visita una vez para enamorarse. Quiénes hemos
vivido ahí o lo conocemos, queremos regresar. Y los que quieren
disfrutar tranquilamente un buen rato de su vida, planean mudarse para
allá.

Germán Dehesa, en su editorial para Grupo Reforma del viernes 13 de
enero del 2006 habla maravillas del hermoso puerto jarocho. ¿Se
imagina que Germán Dehesa haga su retiro en Veracruz? Conseguiré su
dirección y lo visitaré en cualquier oportunidad que se me presente de
ir por Veracruz.

Le escribí al señor Dehesa para agradecerle la nota. Uno que vive como
eterno enamorado de la costa lejana del este, se emociona de escuchar
que alguien más habla maravillas del 'paraiso' que es nuestro estado y
ciudad.

Hasta ahora no conozco a una sola persona que no haya conocido el
puerto y diga que no se la haya pasado bien. Es el ambiente, la
atmósfera, los lugares... quién sabe, pero hay algo en el aire que
hace que la gente esté contenta, esté feliz. Todos son hospitalarios;
creo que en comparación de muchos lugares que conozco de México, el
veracruzano se deshace por atender a sus invitados y que estén
contentos.

¿Y qué decir de la comida? Dios mío, se me hace la boca sólo de pensar
en los antojitos y los mariscos. También de las chelas en el boulevard
y las reuniones con ron y brandy.

¿Quién no querría ir a vivir a un lugar así? A mí se me ha ocurrido
comprar un hotelito en la zona de los portales y poner un
Restaurant-Bar en la planta baja; algo para extranjeros, lo necesario
para que ellos visiten y se enamoren del puerto jarocho.

Y, ¿por qué no? Que yo viva en mi propio hotel y me dedique a todas
esas fantasias bohemias: escribir, ver los barcos, escuchar la llegada
de los trenes, los grasnidos de las gaviotas y movimiento del agua
sucia de la bahía.

"Algún día a tus playas lejanas tendré que volver".