martes, 17 de abril de 2007

Al Comediante lo Escoge el Público

A mí parecer, quién es comediante, no puede ser "ajonjolí de todos los moles". Un ejemplo claro es Polo Polo; a mí me gusta mucho, no exactamente por la cantidad de groserías que incluye en sus chiste, si no porque tiene una gran habilidad para platicar cosas - de tal manera que se nos hacen super graciosas - y el control que ejerce sobre su público. Sin embargo, Polo Polo no es para todo público. Por otro lado, está Jo-Jorge Falcón; no digo que sea un mal comediante, pero sus chistes son - a mí parecer - muy simples y quizá medio blancos; seguramente la gente que no iría a ver a Polo Polo, pagaría por ver a Falcón.

Creo que lo mismo me pasa a mí. No puedo ser gracioso con todo el mundo; en mi caso, la gente me debe conocer antes de comenzar a reirse de lo que digo. En el trabajo tardaron meses en entender mi humor; hasta los chistes más básicos, los explicaba ("¿Qué beso?"). Ni siquiera el hablar en clave o las indirectas jalaban, ni los ironísmos o sarcasmos... como que en la oficina reinaba el comedia de los niños^ descritos Elia, en uno de sus posts. Ahora que estuve en JAX, ni se diga; dejemos a un lado a los gringos, mis compañeros de trabajo no encontraban gracioso mi forma "violenta" de hacer comedia. Y aunque en Aguascalientes tuve un poco más de aceptación, realmente no fui la sensación del momento.

Ah, pero qué distinto es regresar con el público que me quiere. Sin ir más lejos, anoche fui a cenar con Termi y Cuervo al Jac & Ray*; no sólo hablé como merolico (¡eh!, pero si yo nunca hablo... mucho), sino que pude colocar algunos chistes. Digo, no es que los tuviera doblados u orinados de la risa, pero la respuesta fue satisfactoria... bastante satisfactoria. Y pues ese tipo de detalles a uno le levantan el ánimo.

Siempre he pensado que la gente se siente atraída a aquellos que la hace reir, pues comunmente la risa se le relaciona con el gozo y/o la felicidad, aunque las tres (la risa, el gozo y la felicidad) son cosas distintas... y no entraré en dabete ontológico ni semántico para explicar ello. Sólo digo que porque alguien ría mucho, no es una persona feliz. Desde luego, reir nos hace pasar un buen rato, y hasta olvidarnos de nuestros problemas.

Quizá el problema con mi "comedia" es que puede llegar a ser agresiva; de ahí que, por ejemplo, la comedia de Killerfry o Walter sean mejor aceptadas que la mía, a pesar que a veces puedan llegar a ser descrita por como las niñas reaccionan: "gross" o "pervert". Aunque el problema en la oficina es que era demasiado elevada o elaborada.

Lo que definitivamente ha sido difícil es saber cuando terminar el chiste y comenzar otro. Lo que casi hago bien, es en salvar el chiste, pero con esa experiencia, si no se termina el chiste cuando es debido, todo lo demás se va por el caño. A lo mejor se escucha presuncioso lo que voy a decir, pero hace unos años (en el 2001), el que me volviera el bufón de uno de mis equipos, promovió la integración y el eventual éxito (ok... el chico Tec que llevo dentro se salió a decir eso último, perdón). Fue una época muy divertida, la neta.

Y como diría cualquier artísta bien recibido: "Gracias... me siento como en casa".

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* No manches, no sólo no sirven la misma cerveza (¡sin dos por uno!), sino que ya no están mis meseras; seguramente cuando vieron que no regresaban, no le vieron más sentido seguir trabajando ahí... eso fue.

Espero que por que era lunes por la noche, no vi sustitutas para Christina y compañía. Como quiera, creo que no lo sabre...

^ Para muestra, un botón: Mientras escribo este post, alguien dejó su maquina sin bloquear, y usurpando su mensajero, alguien me escribe : "Hola papasito, mi ano te extrañó!!!". Esa misma persona - la que escribió -, viene hasta mi lugar a agarrarme los senos... si eso, mis senos. Sonrié, se da vuelta satisfecho y se sienta en su lugar.

Fue tan hilarante.