jueves, 19 de abril de 2007

Pseudo-Actor

Veo fotos de lo que se hace de teatro en el Tec y de siento envidia, porque quisiera otra oportunidad para volver a subirme a un escenario (aunque fuese en el auditorio de aulas V o Sala Mayor de Rectoría+). Entonces trato de consolarme pensado en el tiempo que lo disfruté...

Pero al hacer el reconteo... ¿de verdad fui actor? De hecho, en Tec nunca se me recordará como tal, a pesar que entre sus paredes (de la desaparecida Unidad Naranjos) hice una de mis mejores actuaciones en la vida. No, a David de la Garza, a José Mattar, a Paco Segovia, a Gregory Duke, a César Perales, a Jorge Sánchez, a Walter Cantú... a ellos se les recordará como actores. En Difusión Cultural, ellos son actores a recordar. Y no crítico su éxito, ni digo que sean los culpables de que yo no tuviera más oportunidades como actor; todos ellos son actores singulares, aptos y competentes... digo, ya quisiera poder por lo menos cantar, cosa que hacen muy bien David y Mattar; o tener la misma capacidad para hacer reir a la gente como lo hacen Paco y Gregory (y juntos son dinamita).

No es culpa de otros actores, que yo no pasará mucho tiempo en el escenario. De hecho, mientras todos estos actores estaban en escena, yo estaba tras bastidores, haciéndola de todólogo, desde utilero hasta iluminador. Lo anterior, siempre se me dió muy bien... creo.#

Cuando trato de encontrar la razón por la cual nunca fui indispensable como actor, piensó en muchas cosas. El resumén de todo ese pensamiento es que no soy el tipo de un actor. Yo creo que el león no es como lo pintan... pero en el teatro eso sí importa.

A parte del papel de Adolfo (La Noche Dividida), otro papel que disfruté mucho fue ser Mirlo (La Zapatera Prodigiosa), porque era un personaje singular y desde las audiciones llegué al público; o sea, que la gente sintiera miedo de Mirlo se me hacia peculiar, porque jamás pensé que podría provocar eso; Rubén González Garza se encargó de que dejara a un lado lo lugubre y fuera un poco más... viejo, eso. Pero no siempre fui Mirlo;* antes fui el Autor, pero por la baja de quién hacia Mirlo; también disfrute el papel del Autor, porque era un especie de arlequín (para ese personaje, Oliver Cantú está perfecto, para que hiciera algunas acrobacias).

No, no voy a ser recordado como actor. Voy a ser recordado como asistente de dirección, tramoyista, apuntador, utilero o iluminador (todas de las anteriores o ninguna)... pero no como actor. Siempre quisé actuar, más que sólo estar de relleno (como cuando fui esclavo en Electra); pero al tratar de encontrar la razón del por qué estuve más tiempo fuera, que dentro del escenario, sólo veo estás dos opciones: no sirvo para actuar o nadie creía que podría actuar.^

Así que cuando veo las fotografías de quiénes están envueltos en una obra del Tec, siento envidía. Y aunque algún sentimiento de veterano/divo surgiera en mí, me debo dar un zape y recordar que en el Tec nadie me recordará - o respetará - como actor.

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+ Lo último que hice en Sala Mayor de Rectoría fue de hijo en un diálogo de La Calle de la Gran Ocasión, de Luisa Josefina... otro papel que disfrute mucho, aunque no ha sido mi actuación más brillante, sólo muy divertida.

* Otra historia trágica mía en Difusión Cultural. Siempre hice papel de extra; y cuando en la reposición alguien no podía cumplir, me tocaba hacer el quite. Es el caso de Mirlo y el Sr Osaka (La Casa de Té de la Luna de Agosto).

# Sí, por lo menos me llevé un "Gerardo Maldonado, al Asistente Técnico" del 2004. Lo cual me recuerda: fui nominado en total 3 veces a este reconocimiento (antes conocido como "Los Bigotes Maldonado"): 1 vez como mejor actor de "intramugres", por el papel de Adolfo(el premio lo ganó Mónica, mi compañera de escenario) y 2 veces por asistente general y/o técnico. La tercera era la vencida.... aunque esa es otra historia.

^ No, esto no aplíca a Fotomatón; no era una producción del Tec.