jueves, 19 de abril de 2007

Livin' On The Edge

En realidad no siento que pueda decir mucho sobre el concierto de Aerosmith. Quizá porque sólo he dormido 3 1/2 horas y eso arruina mi concentración, hasta mi ortografía; o, sencillamente me siento confunfio y/o decepcionado.

He sido fan de Aerosmith desde hace 15 años (¡Santo Niño de Atocha!); empecé escuchando Livin' On The Edge, quizá porque era más pesada que Crazy o Cryin'... todas estas canciones compiladas en el disco Get a Grip. Luego comencé a coleccionar su demás música, hasta hacerme más o menos conocedor de toda su discografía.

Esperé 15 años para poder verlos en vivo; gracias a un acomodo singular, los eventos de mi trabajo y vida personal se había acomodado para poder estar el 18 de abril en Monterrey, para estar en el Volcán y disfrutar del concierto. Tan coincidentemente como poder ver a Billy Joel en medio de la parte más difícil del proyecto.*

No hablaré del cómo, con quién y cuándo llegué al estadio... sólo porque precisamente los poderes que hicieron que todo fuera posible, hicieron milagros para ponerme en un lugar más o menos decente (parado, pero al menos con una buena vista de las pantallas... chale).

Exactamente en lo mejor del concierto... que se van. Sí, ¿cómo?... "¡Steven, espérate wey!, sólo han tocado hora y media", no sé qué paso... lo peor de todo es que sí, esa era su programación, cantar las 15 o 16 canciones que tocaron y ya...

Digo, el escenario fabuloso, los efectos geniales, las proyecciones fuera de lo común, el sonido estuvo chido, ellos tocaron de lo mejor... ¿sólo hora y media? No entiendo... no entiendo y merezco una aplicación. Yo pensé que al menos iban a tocar 2 horas... pero como un mínimo poco probable. Sacando cuentas de las canciones que aun pudieron haber tocado (Amazin', Fly Away, Hole in My Soul, Pink, Back in the Saddle Again, Same Old Song and Dance, Angel, Blind Man, Crazy...), salía concierto como para una hora más.

Creo que esto fue una eseñanza divina, algo así como: todo, incluso el vino, si lo dejas añejar mucho, se jode.

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* Projecto que, bendito sea Dios, termina hoy mesmo... ¡yeah!