miércoles, 6 de diciembre de 2006

Chicas del Jac & Ray

En realidad las chicas del Jac & Ray son las chavas que te antienden cuando te sientas en alguna mesa del lugar, o sea, las meseras.

Sí, yo sé, hay muchos lugares donde hay chavas atendiendo el lugar. Pero el Jac & Ray (especialmente el que está por el Tec, que antes del CIAP era conocido como Aulas 8) como es mi punto de partida.

Me gusta (a parte de ver a las niñas que van y se sientan) es ver qué meseras atienden. Sí, o sea, como es parte del ambiente que a mí me hace regresar. A finales del 2000 entraron a trabajar ahí 3 chavas: una morena, una pelirroja y una güera. Ellas estuvieron por más de un año atendiendo el lugar. La morena, se llama Isis; ella era nuestra mesera, al menos la mesera de los Prefectos y sus allegados (como la Cuñis); siempre que llegábamos al lugar nos sentábamos en las mesas que ella atendía y sólo nos preguntaba que si queríamos lo de siempre... a partir de ese momento sólo faltaba el "otra" para darle continuidad a la marcha de cubetas. Los del 9 también tenían su mesera, que me parece que era la güera (que se rumoraba que estaba bien loca, que incluso, en sus últimas vacaciones verano, había ido a Cipolite).

Y bueno, el ambiente que armaban meseros y meseras de esa época terminó con la remodelación del lugar y el cambio de imagen.

Hoy quizá no es lo mismo, pero por algunas épocas logro encontrar una mesera que sea, por decirlo así, 'mi mesera'.

Creo que el último año tuvo buena selección: Alejandra, la niña de la trenza con la llave, Christina y una niña simpática, con cara inocente. Ellas son a las que más recuerdo. De todas ellas Christina es la que mejor me ha atendido. De hecho, este viernes, durante nuestra reunión editorial, ella nos atendió; cuando llegué me preguntó que por qué no había ido últimamente (tenía como un mes de que no iba, después de ir cada sábado durante casi dos meses).

Ayer aproveche para saludar a Chucho que anda de visita acá en Monterrey. Nos atendió la que tiene la cara de inocente. No sé si ponía nerviosa a la mesa o sencillamente había tenido un mal día, pero andaba un poco distraída. No importa, cuando le tocó dar la vuelta por la mesa (porque en realidad era un chavo el que nos atendía), lo hizo bien y siempre fue muy linda.

Será que son buenas meseras o que variar siempre trato de sacar lo bueno de cosas (no se rían, es cierto, por lo regular trato de sacar algo bueno de los días que vivo). Pero me encanta ir a sentarme ahí, que me atiendan, sean atentas... porque me hacen pasar buen rato.