jueves, 14 de diciembre de 2006

Pequeño Choque

"We are accidents waiting, waiting to happen"

There There, Radiohead

Pues esta mañana, a escasos metros de llegar a mi trabajo, me estampé. Así es estimados lectores. El hecho es que un individuo entró a la circulación en la avenida sobre la que venía, pero casi inmediatamente que iba a pasar por dónde él estaba. No tenía manera de esquivarlo, ni para un lado, ni para el otro, lo único que me quedó fue frenar. Pero pues los frenos del Chahuismovil no son precisamente los de un avión, entonces coleo (¿existe esa palabra?) y dio un giro de 90° , para luego impactarse en un poste de luz.

El muy jijo de su $#%$#& madre no se detuvo, si no siguió campante su camino; de hecho, nadie se detuvo a ver si estábamos bien (Ramiro venía conmigo). Inmediatamente después que chocamos, se vino una estampida de carros (y yo parado casi en dos carriles); pues como Dios me dio a entender, moví el carro y lo puse a un lado de la calle (sobre la banqueta). A Ramiro y a mí no nos pasó absolutamente nada; inmediatamente llamé al seguro que – bendito Dios, existen las aseguradoras – se encargo de todo. Para nuestra fortuna, no llegó ningún agente de transito, porque así, a lo mejor, se hubiera hecho el problema más grande. Ahora necesito llevar al Chahuismovil a revisión, para que me digan cómo va a salir el chistesito*.

Ah, pero lo interesante de la anécdota es lo siguiente: Ramiro, exactamente hace un año atrás, chocó su carro, contra un árbol y fue perdida total. Hoy, él venía en mi carro y chocamos contra un poste de luz (elemento importante: la madera). Desde luego, qué bueno que ahí quedo, por lo elemental ahí quedó: choque contra elemento de madera, mismo día, del mismo mes.

No es la primera vez que me toca ver algo así. En diciembre del 2000 – el día 7, para ser exacto, fecha del ataque a Pearl Harbor – unos amigos tuvieron un accidente, que según dicen las autoridades y doctores, fue uno en miles, porque para lo aparatoso que fue, en realidad a nadie le pasó nada. Bueno, uno de ellos, exactamente el año siguiente, durante una fiesta, con la misma gente, recibió el ataque de – ni más, ni menos – un huevo volador. Así es, un huevo ataqué las orbitas oculares de este mal aventurado compañero. Elementos comunes: la misma gente, mismo día, mismo mes, quizá hasta la misma hora. El siguiente año la pasado encerrado con su novia, a ver si así salía de su maldición; quién sabe qué habrá hecho encerrado con su novia, pero la ha librado desde entonces.

Por eso, cuando veo cosas así, pienso que efectivamente nuestra vida está llena de ciclos, aunque sean te accidentes.

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* Yo sé que no todos lo saben, pero quiénes lo sepan les parecerá gracioso. ¿Se acuerdan que hace casi dos años tuve un accidente que dejó un poco dañado el carro? Bueno, ¿saben qué daños fue los únicos que se dejaron ver en el accidente? Así es compas; parece que este accidente me permitirá arreglar los daños del accidente anterior. Al final, hasta en eso me beneficio el choque.