sábado, 25 de noviembre de 2006

Bendito Sueño

Hoy me levanté con la idea de que, cuando eres estudiante universitario, la institución te enseña a despreciar o a menospreciar el sueño.

El sueño es uno de esos placeres gratis de la vida. La comida, como quiera, se paga; un masaje; el cine, la lectura, la música (que incluye los conciertos), el teatro, la bebida, la danza, son algunos placeres que la mayor parte del tiempo se pagan para disfrutarse. Pero el sueño, los besos, las caricias y el coito (lo digo con una palabra general, para no diferenciar entre sexo o hacer el amor; claro, habrá a quiénes les gusta o prefieren pagar por este placer) son de esos placeres por los que no necesitas pagar.

No sé si ya lo platiqué alguna vez, pero cuando estaba en la universidad (at college, como dicen los gringos) y cursaba una materia llamada Traductores, llegué a dormir lo menos que he dormido en mi vida. Menosprecié tanto el sueño, que en una semana podría llegar a dormir sólo 10 horas (como máximo); si hacen bien sus cuentas (yo se que pueden, es difícil, pero yo sé que pueden), era menos de una diaria en promedio. La realidad es que a veces dormía dos horas en un día y los siguientes dos días no dormía nada y luego el resto lo dormía en sólo día y así me la llevaba. Niños, no hagan esto en casa; yo soy (o era) un profesional.

Pues el sueño es tan importante que hasta los filósofos hablaron de él. Nietzche, en Así Habló Zaratustra, en De Las Cátedras de la Virtud, un hombre sabio habla de lo bueno del sueño y aconseja a sus discípulos que busquen el sueño. De hecho, uno de los consejos para dormir bien, es que al final del día se acumulen diez victorias en el día y que al momento de irnos a acostar, recapitulemos en esas diez victorias…y que de repente, el sueño nos atrapará y ni cuenta nos daremos. Es algo así como, ‘no te acuestes preocupado, ni angustiado, porque si no, no vas a descansar’.

Aun me queda esa desagradable costumbre de dormir menos de lo que debería. Digo, en promedio he dormir como 5 o 6 horas en la semana. Así, funciono; de hecho mi cuerpo, después de un año de darle mejor trato que los siete años anteriores, en agradecimiento ha de funcionar mucho mejor. Claro, aun se puede hacer más.

En estos días libres he podido dormir bastante y mi cuerpo lo agradece. De hecho, a mí sólo me hace descansar bien, para levantarme lleno de energía y ganas de conquistar al mundo. Después de lo que he descansado, creo que el lunes llegaré con muchas energías al trabajo. Y necesito guardar energías, porque se viene todo tipo de fiestas y reuniones. Lo más importante, es que me haya con ánimos para ver a la Porrista… oh yeah.