martes, 7 de noviembre de 2006

Menos Gripa y Más Kenia

Ustedes disculparan que hasta hoy haya puesto algo, pero ayer me fue imposible. Estoy enfermito de gripa y ayer no me podía ni concentrar. Bueno, no es como que ahorita lo pueda hacer muy bien que digamos; sin embargo no quería dejar pasar el día sin postearles.

Pues dos cosas ocurrieron – relevantes – el fin de semana: estuvo Kenia y I catched a cold. La gripa me empezó - el primer síntoma - el domingo por la madrugada. Yo pensé que era grasa que se me había pegado al paladar, de la discada que habían preparado los del trabajo (que por cierto, pasará un rato antes de que vuelva a poner la casa para una fiestesicilla así). Pero no, no era grasa, es la resequedad que me da antes de comenzarme la gripa, que por primera vez fallé en reconocer. En fin…

Pero antes de que ocurriera lo peor de la gripa, el domingo pude verme (yo diría, brevemente) con Kenia. Me la pase muy bien con ella; no sé, siempre me la paso bien con ella – aunque a veces se chifle. Anduvimos dando de vueltas por Plaza Morelos, porque quería comprar recuerditos para gente de Veracruz.

Me encanta el cuerpesito de Kenia, por es esbelto, pero delicadamente toma forma lo demás. Como que hay un equilibrio; no sé cómo explicarlo bien (sin parecer burdo), sencillamente ese es el mismo cuerpecito de la prepa… ja, necesito practicar más describir fisonomías (¿o tuyas?).

Terminamos compras, y como había quedado de verse con unas amistades en el aeropuerto, decidimos lanzarnos directo para allá. De camino fui tomando fuerzas, hasta que ya no pude más, apague la radio y le advertí que no se sacara de onda por lo que le iba a decir. Le expliqué que me hubiera gustado que se quedará más tiempo, porque disfrute de su compañía, pero que había cosas pendientes. O sea, que siempre que nos veíamos sacábamos como retazos de nuestras vidas, pero que en realidad nunca hemos unido todo eso y siempre todo es muy disperso. Y pues que me gustaba mucho y que me sentía… ¿por qué no le pude decir que estaba enamorado? Solo se me salió decirle algo, con lo que según le daba entender eso, creo… también le expliqué por qué mientras estuve en Monterrey no le dije nada (ella se reía) y… y… ¡y ya! Otra vez dejamos incompleto el asunto, por pararnos a comprar chocolate y cigarros al 7/11; mi error: no haber retomado la plática mientras pude.

Y se lo dije antes: “Esta es la única oportunidad que hay para hablar de esto”; sí, así fue, pues cuando llegamos al aeropuerto, pasamos las siguientes 2 horas hablando de cualquier cosa con sus amistades. Cuando llego la hora, no hubo despedidas sorpresas de última hora, ni besos, ni promesas, nada, nada… sólo una mueca (¿o ademán?) que ella hizo al caminar hacia seguridad… que no sé qué significó.

Al salir, me di cuenta que me quedé con sus Lucky Strikes (que según no los venden en Veracruz, y que por eso los compraba de una vez). – “Bueno, ya hay pretexto para ir a verte, ¿no? Ir a dejarte tus cigarros”, le decía por celular. – “Está bien…”, me contesto. Ah, l'amour.

Después de eso, el resto de la tarde se baso en retas de Halo con Pollo, Vago y Toño. Y toda la tarde estuve tome y tome coca y agua, comiendo cochinada y media a ver si se me quitaba la resequedad de la garganta… pero no fue hasta que me iba a acostar que me cayó el 20: es gripa… ¡damn!

Y pues ayer “sobreviví” el día de trabajo, aunque la tarde no fue tan agradable. Hoy estoy resguardado en casita; gracias la medicina y las finas atenciones de Niño y Cuervo (¡muchas gracias!) que ayer tuvieron conmigo, hoy me siento bastante mejor, aunque ahora toso como perro.

Así que ya saben, si me quieren encontrar, hoy es fácil hacerlo en mi casa.