sábado, 4 de noviembre de 2006

Dejen Que La Cafeina Se Acerque A Mí

Creo que de las mejores compras que hecho en este año, fue la cafetera. No saben… es un placer sin igual poder beber café en el momento que se ofrece. Y no café instantáneo, ni de bolsita, no, café, molido, con cafeína, natural, sin procesar. Pones unas cuantas medidas en cono de la cafetera, agua y ¡listo! Café casero sin descafeinar.

Ah, y en estos días otoñales, con lluvia y con bajas temperaturas, es toda una bendición. Me ayuda a luchar contra la hueva de mitad de la tarde, mantenerme despierto y ser un poco más productivo. Además, beber café de por si es un placer. Pero, ¿qué tal? Mientras escribo esto, bebo café, ¿eh? Durante casi un mes bebí café Andrade… o sea, ni si quiera el café de $20 que venden en el trabajo tiene esa calidad. Un litro diario de café para mantener el cuerpo hidratado, además de despierto (por la cafeína y por las continuas idas al baño).

En la casa, después de comer o en las nochecitas, al ver la tele o una película… no no no, no lo pueden dejar pasar. O para leer o hacer algo de trabajo de imaginación o intelectual. Qué bárbaro, el café es algo así como la cerveza de las fiestas. O sea, la cerveza es la bebida ideal para las fiestas con los cuates (bueno, se ha vuelto algo así como mi standard después de vivir algún tiempo en Monterrey); el café es la bebida ideal para todo lo que he descrito antes.

Y ustedes pensaran que me la he de pasar de hiperactivo después de beber café. Pues no. Para alguien que nació en el regazo de una familia muy bien dotada de cafeína, eso no es nada, de verdad. Abuela hacía litros de café… sólo en la mañana para satisfacer a su demandante familia, sedienta de café, sin contar visitas. Pensar que antes de regresar a desayunar, Papá su primer comida es café; luego de sus vueltas, regresa a desayunar lo que le pongan… y café.

Pero en mi casa el café se estila negro, como Dios lo puso en el mundo. Sin leche, azúcar o crema, sólo café, negro. Papá y Mamá ahora lo toman descafeinado, dizque que con cafeína ya le cae mal a Papá – aunque siempre ha dicho que si toma café en las noches, no duerme… bah, puras ideas.

Por lo pronto estoy tomando un café del que esperaba más. El siguiente mes compraré Kasinka, a ver a qué sabe. Si no, mandaré a traer Bola de Oro, o alguno otro chido de Veracruz, quizá Café de la Parroquia. Incluso alguno de Chiapas, que también es delicioso. A lo mejor me aventuro a comprarlo en Starbucks, alguno de Guatemala o Colombia, no lo sé… ¡hay un mundo de café, esperando ser bebido!

Y una bendición tras otra: Dios no dio el café, ¿no? Bueno, a algún cafeinomano desesperado le debemos de agradecer la cafetera eléctrica. A Dios y al cafeinomano les debo de agradecer que: 1) No gasto dinero extra en el trabajo; 2) No bebo café sin cafeína; 3) No bebo café que me deja la sensación de insecticida; 4) Bebo café de altura y de la mejor calidad… todos los días. ¿Puede ser alguien más bendecido?

En fin, si no tienen nada que hacer una de estas tardes y quieren una buena charla, llámenme, prepararé la cafetera y podremos disfrutar de una buena charla y un excelente café… ¡no lo piensen!