lunes, 16 de octubre de 2006
Hace Poco Me Sorprendí de Sorprenderme
Creo que la última vez que de manera directa le dije a una niña que me gustaba... y que para mí sería muy agradable dar el siguiente paso, fue allá por el verano 2003. ¿La persona? La Ausente; en aquella ocasión me dijo 'no'... pero bueno, al menos no me había quedado con la duda, ni con las ganas de decirlo o intentarlo.
Pasaron tres años para que volviera a hacerlo; aunque la parte de "el siguiente paso" en realidad es un hecho irreal.
¿La historia? Hace muchos... sí, en realidad hace muchos años, cuando su servidor estaba en la preparatoria en su natal y querido Veracruz, conoció a una niña, que desde ese día le gusto, para a la manera que te gusta una niña de prepa (no hondaré en explicar cómo es eso).
He de decir que ella siempre se portó bien conmigo; eso incluye muchas cosas. En octubre del 97 nos pusimos de acuerdo algunos para ir a un congreso que organizó la prepa del Campus Central de Veracruz; Juventud Total era aquel congreso, el primero (no sé si ha habido más). Entre pequeño grupo de asistentes iba ella. Y, de hecho, fue cuando comencé a llevarme con ella.
Hasta antes de llevarme con ella, mi concepto era muy distinto sobre quién era. Imagínense una niña delgada, alta, de cabello largo negro azabache, mirada de geisha y simpatiquísima... bueno, esa es ella. Ahora, atrás de ella, imaginen a la banda de los chavos caritas y los perros habituales; a eso agreguen que de vez en cuando los ves platicar en los pasillos. ¿Qué imagen te puedes crear? La realidad, pues para mí era: "Las niñas lindas siempre van a escoger a los mejores postores... porque pueden".
Pero no, después de ese viaje a Córdoba/Orizaba, ese concepto cambió por completo. De hecho, desde ese fin de semana de otoño me enamoré de ella. Y desde entonces la halló bella, linda... no sé... a fin de cuentas, enamoramiento preparatoriano de un niño de 18 años.
De ahí adelante siempre podíamos platicar. Incluso, compartíamos clase de teatro y con frecuencia se nos veía juntos; Guille, la hermana de Selene - mi madre en el teatro -, viéndonos abrazados (yo, mano cintura de ella; ella, brazo en mis hombros) nos pregunto: "¿Andan?". Yo me hice de lo más wey que podría; ella dijo que no, que su novio estaba en Morelia (era un jugador de los Monarcas, recién vendido de los Tiburones).
Cosas así me hizo no verla más que como inalcanzable. De hecho, pensaba que al terminar la prepa ella se casaría con el tipo (oigan: si sabes que el novio de una chava es jugador, que le pagan con 5 dígitos y por cada gol que mete le dan un bono de lo doble que gana y no tiene ni 25 años... ¿a poco es fácil creer que lo dejaran ir?), pues hablaba maravillas del tipo. Yo buscaba, en mi realidad, que la Tamayo me aceptara en esos días... cosa que tampoco pasó.
Era diciembre del 2004, la primera o la segunda semana; Poncho Cárdenas, Rafa Morán y su primo nos lanzamos por unos litros a la Cabaña. Durante ese rato vi llegar a esta niña, que iba vestida con vestido de noche, largo, azul turquesa... ella, delgada, alta, con el cabello negro, largo y azabache, con mirada de geisha... "¡Hola!", me dijo y abrazó cuando nos reconocimos. Ese hecho, el volvernos a encontrar después de 7 años de no saber nada uno del otro, era una señal divina.
Pues no, no era una señal divina de ningún tipo. Era otro engaño que me jugaba a mí mismo. Pasaron casi dos años desde que nos vimos esa vez y aunque hice mis esfuerzos... bueno, como siempre digo, "llegaba tarde". Todo terminó cuando ella dijo: "¿Qué crees? Conseguí trabajo en Veracruz... ¿qué bien, no? ¡Me regreso para allá... a mi casita, con mi familia!". - "Uy sí, qué maravilloso", pensé, aunque creo que lo que salió de mí en realidad se resume con: "Ah, órale... qué bien", fingiendo alegría. Y aun al final, antes de que se fuera pensé que debía decir algo de lo que sentía por ella... pero no pude.
Yo no estaba contento, porque sentía que las circunstancias alrededor de todo ese tiempo habían sido medio injustas... siempre es así cuando las cosas no funcionan como se espera.
¿Cuál es el final? Pues no hay final... aun. El miércoles pasado ella se conectó con el messenger. Y por alguna razón, sentía que era "ahora o... sigue esperando, wey". - "Oye, hay algo que debo decirte... ¿sabes? para mí eres una bien linda y me gustas mucho", le confesé. Ella me dijo que la había tomado por sorpresa; yo le platiqué esta historia desde que nos volvimos a encontrar (se sobre entendía la historia de prepa). - "¿Sabes? Voy a ir de visita a Monterrey", me dijo. No logré que me diera una explicación concreta sobre sus razones para venir, pero vendrá y la veré... y ya lo sabe. - "Extraño Monterrey, eso es todo... entonces, nos podremos ver", fue la única explicación.
Entonces, quizá (y sólo quizá) pueda llevarla a algún lugar, una tarde de otoño o invierno... vaya, ¡no sé!... primero que venga y luego veo a dónde salimos... y si es que algo de ha pasar.
¿El final? Pues no... de hecho, creo que no habrá fin porque, veamos: ella en Veracruz, yo en Monterrey... no me voy a engañar. Pero si por lo menos puedo disfrutar de sus encantos una vez, sólo una vez...
A todo esto, ¿por qué me sorprende que me sorprenda a mí mismo? Porque me sorprendí confensandome con ella, cuando en cualquier momento temería al rechazo y no lo haría. Ahora, descubrí lo maravilloso de hablar lo que se siente; que el miedo es una negación a lo que crees que sucederá y tratas de evitarlo. Pero el sentimiento de tranquilidad es bueno... y el pretexto de seguir enamorado es aun mejor.
martes, 15 de agosto de 2006
Los Video Juegos y Yo
No recuerdo exactamente el año, lo que recuerdo es que en casa de mis primos del DF (July y Gaby) había un Intellivision, que me gustaba tratar de jugar. A pesar de ser un juego de 16 bits, para un niño de a lo más 5 años, era sumamente complicado entender cómo jugar Poker y Black Jack o de un Chef que prepara hamburguesas con salchichas (Burguer Time, que en realidad era de Intellivision II).
Poco después de eso, Papá me compró un Atari 2600. Entonces, Pac-Man (no sé por qué es la hora que aun disfruto ese juego) y Asteroids. Mis padres se preocuparon algo cuando vieron que su hijo de 6 años pasaba mucho tiempo frente a la televisión jugando. Recuerdo que había veces que la palanca del control me lastimaba; a veces jugaba hasta que me salían ampollas en el arco de la mano derecha. Es más, el Atari lo dejé de jugar por dos razones: 1) Los controles se descompusieron; 2) los problemas de voltaje, eventualmente causaron un corto en el video juego.
Después de la caída del Atari, Papá compró una Commodore 64.* Recién se compró el juego, Papá compró un juego llamado Deugons and Dragons, creo. Era un juego que para cargarlo, necesitaba escribir algunos comandos en BASIC; entonces, el sistema operativo cargaba el juego desde una lectora de cassettes... no, es verdad, en aquellos días se usaban cassettes y disco de 5 ¼ para guardar información. Luego, convencí a Papá para comprar Wizards of World, pero ese juego ya venía en un cartucho, que conectabas a la consola y luego prendías; afortunadamente a esos no había que meterle ningún comando. Esta computadora tenía un procesador de 8 bits y 64 Kbytes de memoria RAM. Creo que aun la conservo.
Supongo que fue en el 87 cuando llegué a casa de Jose (no, no le falta acento) y me presentó esta nueva consola que sus papas le habían traído del gabacho: Nintendo (Nintendo Entertainment System, o sólo NES). Con él venía un cartucho con dos juegos: Duck Hunt y Super Mario Bros (siempre pensamos que "bros" era el apellido de Mario, pero en realidad significa "brothers", porque podías jugar con Mario o su hermano Luigi). Fue tanto mi fascinación por el juego, que un año después, Papá consiguió que un falluquero se lo trajera. Después de Super Mario Bros., vino T&C, un juego basado en los populares personajes de T&C (una marca de ropa, que era ropa de playa, pero enfocada a gente que usaba patineta o que surfeaba: Thrilla Gorilla, Joe Cool, Tikiman, Da Boys, el cavernícola... no sé si había más). Lo mejor fue cuando me regalaron The Legend of Zelda; la realidad es que pedí ese juego porque era dorado y nadie tenía un cartucho dorado.
Entre el NES y SNES (Super NES) estuvo la época de la computadora. Pero en realidad, en esos días, nunca jugué algo interesante para computadora.
El SNES llegó tarde a mi casa; si mal no recuerdo llegó allá 1996 y eso porque le compré de uso su consola a un chavo de la prepa, que quería hacerse de dinero para comprar el Nintendo 64 (el cual tenía poco que lo habían anunciado). Creo que pagamos $800 por esa consola; el Nintendo 64 creo que costaría algo así como $1,200 o $1,600, francamente no recuerdo del todo. Del SNES los juegos que recuerdo con más entusiasmo son Super Mario World (donde aparece Yoshi) y Star Wars: The Return of The Jedi. Este último, Ponchi (otro compañero de la prepa, que tiene su propia historia) me lo prestó; hasta ese momento no se lo había podido acabar, sólo le faltaba el último nivel de la dificultad de Jedi... yo sí lo logré en el tiempo que me lo prestó. Pero, los dos juegos a los que les invertí más tiempo (e incluso, mis padres llegaron a castigarme la consola por eso) fueron: Zelda: Link to the Past y Crono Trigger. De hecho, creo que finalmente le agarré sabor a los RPGs hasta que jugué Crono Trigger; todo ese rollo de subir de nivel, ganar experiencia, aprender técnicas, seguir la historia, colectar cosas y armas... bueno, a veces era muy cansado. Ese juego también me lo prestó Ponchi; cuando se lo devolví, jugó con el equipo que formé para acabarlo... su comentario fue "¿cómo pudiste acabártelo con un equipo de ese nivel?". Y es cierto, porque estoy casi seguro que me tarde como 2 horas en último jefe, sólo porque mi equipo era muy lento, sólo que era tal mi desesperación por acabármelo, que me llevé todo el tiempo necesario para hacerlo; cuando lo terminé, al otro día se lo devolví a Ponchi.
Papá nunca quiso comprarnos el Nintendo 64 (la siguiente generación de consolas, que en vez de lo 16 bits de SNES, ahora eran 64 bits). La idea de él es que no quería distracciones para nosotros, que era un desperdicio de tiempo vernos sentados horas frente a la televisión jugando con eso. De hecho, nunca he jugado un juego de Nintendo 64... lo cual convierte esa idea de Papá en una especie de maldición (uuuuyy).
En 1998, como todos saben, partí a otras tierras... donde continuara esta reseña sobre los video juegos y yo.
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* Por alguna razón, Papá veía en las computadoras mi futuro, no sé por qué. Cuando compró la Commodore 64, recuerdo que le dijo al vendedor que necesitaba una computadora con la que su hijo pudiera hacer tareas y aprender; En aquellos días, quién compraba una computadora era porque tenía el dinero para comprarla o sabía lo que iba a ser con ella; aunque mi papá sabía que quería con la computadora, el problema es que yo no entendía muy bien su interés.
viernes, 23 de junio de 2006
Otras Sábanas
Pues bien... Ya me muero de ganas de regresar a ver a Christy. Claro, hay un doble proposito: seguir con mi anger management y ver otra vez a Moira. Les aseguro que no encontrarán mejor apoyo psicológico en el mundo; encuentras tranquilidad en tu persona, a través del apoyo de una psicologa profesionalísima y a parte encuentras satisfacción mental en ver un rato a tan preciosa niña.
Vaya, otra vez jueves. Llevo toda la semana pensando en la plática que tuve con Ænima el sábado. Quizá, si hubiera leído mi blog durante todo el año anterior (ayer escribí el blog #123, aunque publicados son 115), podría haberle sido más difícil hacerme las confesiones que hizo. No importa, bueno, no es cierto, sí importa... Pero no hay nada que se pueda hacer al respecto.
Eso me llevó a escribir sobre las mujeres que me gustan. Otra vez, una cosa es mi ideal/fantasía de mujer y otra es en la realidad que mujeres me gustan. Quizá el que haya estado pensativo sobre el asunto de Ænima y mi estado de medio alucinado/desvelado, me llevó a especie de regresión. Entonces llamé a la Chiquis; con ella charlé un rato sobre todo tipo de asuntos, así como cuando estabamos en la secu/prepa.
Pero la llamada de la tarde fue para el viejo Randú. La vez que lo vi en Veracruz no noté su manera de hablar tipo español. No sé si él lo notó, pero para mí fue como si ayer nos hubieramos dejado de ver. Yo siento que así deben ser los verdaderos amigos, en veraderas amistades: no importa el tiempo, ni la distancia... Siempre que lo vuelvas a ver, será como si siempre hubieramos estado juntos.
En fin, llega la hora para partir al juevecitos con la Comunidad del Anillo. Para ese momento ya estaban en mi cantón - preparándose para su juevecitos - Walter, Arelí y Coss. Yo charlaba con Walter sobre los temas de interes más importantes en nuestro país (fútbol y política), mientras escuchabamos una selección de música que hice para el momento - estaba lloviendo, entonces era parte del espectáculo de estar a fuera de la casa; así, hice una selección de canciones que iban desde I'm Only Happy When It Rains, de Garbage, hasta Llueve Sobre Mojado, de Sabina y Paez. "¿No tenías juevecito con tus Prefectos?", me dice Coss, aunque en su tono sentí que la pregunta realmente era: "¿Por qué no te has ido?". En fin, se me hizo de lo más normal; una agresión típica entre nosotros, de cualquiera que me conoce.
Salgo de mi cantón; antes de partir, Walter me preguntó: "¿Regresas?"... ¿debo obviar lo que le conteste? Bueno, sólo para aquellos que le gustan los detalles (¿verdad Niño?): "No pues no sé, porque después... ¡pues claro que sí, si aquí vivo!"... La cara de Walter fue priceless.
Nuestra reunión fue en el Feel Grow. Todo pasó normal. Cosas relevantes:
- Descubrí la verdadera opinión de las mujeres sobre las tinas de baño. (¡La media miente! Para ellas no es un turn on).
- "Después de lo de hoy...", nada será igual, ¿verdad Bola y Capi?
- Los planes a mediano plazo de Bola y Cuervo.
- La confirmación de los bonos del gobierno, para adquirir deuda interna y pagar la deuda externa(¡abrón!).
Pero mejor fue cuando Bola se acercó para decirme: "Bueno, he de confesarte que... Pues, que L y yo ya andamos". Ya lo sabía... Bueno, la expresión correcta sería, ya me la olía. Hice mi cara de 'más sabe el Chahuistle por viejo...'. "¿Cuándo te diste cuenta?", me preguntó emocionadillo. Para mí, en los últimos 15 días algo así debía pasar. Digo después de 7 años de conocerlo, saber cómo piensa, cómo habla... O sea, 7 años de ser amigos... Pues hay cosas que no necesito que me platiquen.
Al regresar a la casa me topé con el momento de más movimiento en la noche. Unos iban a la sala y regresaban al comedor. Alex, como siempre, brillaba en medio de la reunión. Cuando llegué a la casa eran las 12:00 am; para ese momento ya debería estar dormitando; así que paso más o menos de largo hasta mi cuarto...
No entendí que estaba viendo. Sobre mi caba había unas sabanas hechas de papel cartón (bueno así le digo yo, ¿ok?). En estas estaban escritas un chorro de frases que había dicho o escrito (principalmente en mi blog). Me senté por un momento a asimilar qué pasaba. Por un momento, pensé que Alex y Camarón otra vez me habían hecho alguna sorpresa. Pero mientras leí con más detenimiento, me di cuenta quién lo había hecho.
Salí a la sala y se lo agradecí. Fue inesperado y eso es lo bueno de las sorepresas... Y más cuándo se sorprende a quién le gusta sorprender.
Regresé a mi cuarto para terminar de entender lo que pasaba. Leí un poco más de las sabanas. Afuera, Alex organizaba una competencia de 'pintamonos' con los restantes de la reunión. Cuando terminaron de hacer los equipos, a alguien le preocupo que no me hubieran tomado en cuenta para alguno. "Él se va a dormir ahorita, porque entra temprano a trabajar" dijo Alex. Me agradó escucharlo, no sé por qué... Bueno, sí lo sé, sólo que no sé cómo explicarlo.
Fui por agua y de regreso me despedí de todos. Me metí al cuarto, terminé de leer y entender la razón del detalle. Cuidadosamente, levanté las sábanas y las guardé.
Antes de dormir, quisé poner música en el Chahuistle, pero el "#$%%$& Chahuistle ya está chacualeando... ¿¡por qué!? Pero bueno, tendré que comprar una nueva... Cuando tenga dinero.
Como quiera, la grabadora de Alex siempre me sacá de problemas. Mientras me quedaba dormido, escuchaba: "Don't look at me. I'm a monster...".
jueves, 27 de abril de 2006
Miedo
Antes de aquel abril, tenía miedo a los juegos mecánicos, miedo a que la gente se burlara de mí, a que mis papas se enojaran conmigo, a cometer un error que me llevará a juicio (así, a juicio y nada más), que Janette se fuera, que Selene me 'abortara', decir algo relacionado con Randú o Salamadra que no debiera decir, que Panchito Mendoza quisiera hablar conmigo o que sacara menos de 9 en la prepa. Eso eran mis miedos a los 17 años (en el siguiete julio cumplia los 18 años). Pero no recuerdo haber tenido miedo a ser rechazado o sentirme solo. En esos días estaba con mi primer novia, Janette y con menos razón sentía que algo me faltara. De hecho, podría decir que todo iba muy bien.
Curiosamente, eventos relacionados con Janette, fueron los que llevaron a la depresión más fuerte de mi vida. A partir de ahí, muchos miedos se liberaron; de hecho, fue después que terminé con Janette que conocí el rechazo y con eso, el comenzar a quedarme solo.
Nueve años después percibo otros miedos, muy disntintos; hace 9 años estaban latentes, pero no eran mi preocupación diaria. Hoy siento miedo de no realizarme, de quedarme en el mismo lugar y trabajo por siempre, ser soltero empedernido, de las deudas, de repente de la muerte, a la soledad.
Regreso a los eventos de aquellos días y veo que en realidad fue una época difícil. Después de aquellos momentos, escribí algo que refleja precisamente mi estado de ánimo. Si le quieren dar lectura, puede enctrarlo aquí*.
Tan sólo hace un año sentía miedo un inmeso miedo al rechazo, a la soledad y no lograr graduarme... nunca.
Poco a poco he superdado miedos y siento nuevos miedos. Mi miedo a los juegos mecánicos creo que no es indispensable para mi; pero gracias a que he ido superando algunos miedos pequeños, he podido superar algunos mayores. Creo que eso es la base del éxito personal, de la superación de cada individuo, la destrucción del hombre por el superhombre (y el nacimiento de este último, para después ser superado por este), es decir, la renovación del ser humano por si mismo.
Es curioso, mientras escribo esto, recuerdo eso que dicen del miedo, a saber, que miedo es el 'temor que sentimos a lo desconocido'. ¿Desconoceré el rechazo verdadero? ¿la soledad verdadera? ¿a eso es lo que temo?
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* Este es un relato, clasificado como cuento, quizá por la estructura que seguí. En realidad, este escrito, no lo escribí como ahora escribo este blog; lo que escribí a modo de desahogo, por lo tano no seguí alguna estructura. De hecho, podrán notar que no hay párrafos y carece de una historia; más bien es una gran descripción de eventos, con un final un tanto dramático, propio de un cuento, aunque el escrito en si no sea un cuento.
Este escrito no lo clasifiqué yo, sino el Lic JaimeVelázquez (a su vez, director general de la preparatorio a la que asistía, el Colegio Hispano Mexicano), fundador y editor de la revista La Ventana Cerrada, publicación donde apareció este escrito con el título de Cuento. Originalmente le había puesto La Puerta que Lleva al Abismo, pero lo entregué en una hoja de una de mis libretas, porque lo transcribí para entregarlo en limpio y olvidé ponerle título.
sábado, 11 de febrero de 2006
Necesadades
En fin, pongo pies en polvorosa y llego a mi casita. Según esto, Camarón caería más tarde a la casa. Pero mientras yo seguí conquistando terriotorios en Los Santos y viendo como se armaba un safarrancho en esa ciudad (¿por qué siempre me quitan mis territorios? No es justo). Hasta que al fin me harté, sintonicé (nótese la propiedad) CSI. Me puse mis pijamas, luego apareció Camarón.
Pues la idea que Mr Shrimp cayera a la casa era evitar salir y verme envuelto en un reunión en la que yo terminará mal.
Ahora, no es que me pareciera extrañana la visita de Camarón a la casa, es sólo que hubo partes en la charla en que noté que su visita era muestra de una preocupación:
- "Wey, no mames, es a quién chingadamadre se le ocurre jugar 6 horas XBOX"
- "Ay, ay, ay... bájale, que tenía meses que no hacía eso. Además, para eso lo compré. Contado que el GTA lo tengo desde verano, se podría decir que es un desperdició, ¿no?"
- "Sí wey, pero no mames... y ¿toda la semana? O sea, pues tienes que preocuparte por tu vida social".
- "Wey, lo dices como si todo el tiempo lo hiciera. Además, ese fin de semana tenía ganas de hacer algo más tranquilo, ¿ok? Sólo que me remordió la conciencia ver a Alex con planes".
- "Pero, wey, no mames... ¡6 horas!"
Después superamos esa charla, sobretodo cuando comenzamos a hablar sobre Ninja Gaiden y lo dificil que estaba.
Más adelante entramos en una plática, que nos consumió un buen rato. Francamente, sentí como si estuviera retomando unas de esas consultas Dr Corazón de mi época de prepa. Del tema no hablaré, porque se involucran personas queridas, pero he de decir que el resumén de la charla está en dos frases: "El que no habla, Dios no lo oye" y "Es más fácil lidiar con lo que digo, que con lo que no digo". Pero me dio mucho gusto ayudarle a Camarón a ver las cosas desde otro punto de vista.
Pues no sé en qué momento, la Coss le llama el Camarón, para invitarnos a su cantón. Pues de algunas deliveraciones, llegamos a la casa hogar (pues una casa es un hogar, ¿no?), donde - para no variar - la gama de acontecimientos acontecidos (repetición para dar énfasis) estuvo de a peso; incluso, dicen que yo participé (y quizá, pero eso de que ando rechazando invitiaciones sin darme cuenta, pues quedó demostrado que no era del todo mi culpa). Y sí, se notó que Nemo está bien apuntado...
Así, sin darnos cuentas, dieron las 5:30 am (y no, nos encotró desnudos la luna) y la retirada era enminente. Lo bueno que no tuve que llegar a cambiarme... sí, llegué a dormirmé con lo que traía puesto, pues ¿en qué momento les dije que me quité las pijamas para salir?
jueves, 17 de noviembre de 2005
Sé, lo que debo saber
"Sin buscarlo, me entero de todo", me dijo una vez Randú, cuando estabamos en la prepa. Ese comentario vino por mi sopresa de que supiera cosas, que se supone no debería saber; es decir, cosas que tenían que ver con él, que los demás hablaban a sus espaldas o sencillamente cosas que no debería enterse. Me sorprendió mucho su comentario, porque pensaba que era imposible que esa información de repente le llegara, sin pedirla ni buscarla.
Desde luego en aquella época, el último guardaba cualquier secreto o hecho que no debía saber era yo, como si todo aquello fuera un muerto y yo la tumba. Randú era quién me tenía al día de todo aquello que no percibía y era difícil de saber. En aquellos días no comprendía cómo funcionaba, es más, se me hacía imposible enterarse de cosas de las que no querían que supieras o que se ocultaban al propósito.
Han pasado como 7 u 8 años desde aquel comentario, pero en ese lapso de tiempo descubrí que sí, las cosas que necesito saber llegan por sí solas.
No tengo necesidad de preguntar, ni husmear o espiar para enterarme de lo que debo saber. Sólo falta que alguien lance un comentario al aire, haga un movimiento raro, una risa o un gesto para saber lo que necesito. A veces ni siquiera eso, porque no falta quién llegue a platicarme - en su ignorancia - de algo que necesito saber. Todo siempre es accidental, pues son cosas que no deberían llegar a mí.
Y quizá piensen que es porque la gente me tiene mucha confianza, pero no es así. Insisto, es una casualidad. De hecho, lo que descubro o me entero se debe a pura observación.
Creo que por eso me volví tan cauteloso, porque comencé a saber (sin que los implicados lo supieran) sobre muchas cosas que tenían o no que ver conmingo. Entonces, resulta que sé todo lo que necesito saber y un poco más. Lo mejor es que los demás no lo saben, ni lo sospechan.
Finalmente, debo reconocer que sí hay quiénes me tienen confianza y me platican de sus cosas. De los demás (o de lo demás) me entero por mi cuenta, sin esfuerzo, porque llega por si mismo a mí. No se preocupen, ya deberion darse cuenta que aunque sepa mucho de algo, nunca es demasiado pronto para difundirlo. Sigo siendo "the ultimate grave".
jueves, 13 de octubre de 2005
Y hubo tarde, y hubo mañana de un miércoles cualquiera de octubre
Miércoles... ¿al fin? La verdad es que la semana ha pasado un poco lenta. De repente el tiempo se escurre, pero por cada hora que se escurre, hay otra que tiende a infinito. Sin embargo, el miércoles fue sumamente rescatable.
Estuve trabajando con Mire como dos horas (quizá tres, ¿quién lleva cuenta del daño?) sobre la - god damn - forma que mellaba día a día mi orgullo. Finalmente, con algunos malabares y 'jales chicanos' (oh JC, your influence, du-de) logramos que la - god damn - forma funcionará como debía. El proceso no fue tan horrible, al contrario, charlamos de muchas cosas y nos reíamos de cualquier cosa, hasta leímos los cartones de Trino del día; de hecho, no pasaba en el teléfono tanto tiempo desde que charlaba con Randú por teléfono en la prepa. Lo importante es que al final la - god damn - forma jaló, bueno, jaló hasta dónde mi responsabilidad respondía.
Es curioso, pero en la mayor parte de las mañanas me chutó 1 café y 2 sodas (de cola, que sí, qué rica es) para despertar y mantenerme alerta; pero después de reír y reír y trabajar con Mire, la circulación de la sangre era tan buena, que con el primer café de la mañana fue suficiente (digo "primer", porque cuando aun me siento sobnoliento, voy por otro café). Alguna día desarrolaré alguna manera de administración de proyectos, en donde el reir y un ambiente de buen humor sea la base de la motivación del equipo; quiero probar que este tipo circunstancias hace la gente más efectiva, más comprometiva y los equipos se vuelven fuertemente motivados.
Pasó lo que tenía que pasar... y finalmente llegué a la casa. El día anterior compré "Man on the Moon" y "Sexo, Pudor y Lagrimas"; por alguna razón me vi atraído a ver "Man on the Moon" (que hasta ese momento nunca había visto completa). Mientras veía la película, deliberaba sobre ir a clase de teatro; por un poco más no voy, porque la película es genial y yo me sentía cansado... pero fui.
La clase pasó sin novedades. Para esto, ya había quedado con la Xoch de ir a la 'tocada' de Jumbo y Plastilina Mosh en Expotec; por un poco más 'rajo'... pero soy un hombre que cumple sus promesas. No lo sabía, pero Alex también iba al concierto, así que el descubrimeinto fue muy agrdable. En chancesitos le platicaba las nuevas de mi vida, pero como siempre, es muy atropellado cuando charlamos, sobretodo por los espacios y tiempos para hacerlo. Aun así, Alex recibió de buena gana todo lo que le dije. Por eso quiero tanto a mi roomate.
Debo de decirles que cuando pusimos el primer pie en Expotec, comenzó a caer agua desde el cielo (no, no era lluvía... todavía). Pues que si son peras o son manzanas y creo que buscando comida, conocidos o qué se yo, le dimos 'vuelta al ruedo'. Parecía que aun era estudiante, porque según iba avanzando me topa a toda variedad de conocidos: gente que tenía poco de haberlos visto, otros que hacía poco tiempo me había acordado de ellos y, como siempre, los inesperados. Para cuando terminamos el barrido de la zona, nos paramos entre la multitud - que esperaba el concierto de Jumbo - a escuchar a unos chavos que traían una buena propuesta músical de sonidos electrónicos y percusiones. Entonces - ahora sí - comenzó a llover.
Aquí es donde comenzó la parte extraña de siempre que voy a Expotec. De repente, si me quedo parado por un instante, sólo observando, comienzo como alucinar. Todo es como un sueño; la gente que pasa, lo que hacen, lo que dicen; de repente ya no son cuerpos, si no caras, que con la lluvia y la poca iluminación, se reducen a razgos más puros, entonces todos se parecen a todos; es decir, todos los hombres traen la misma cara, todas las mujeres traen la misma cara y todos son la misma cara. Es como una de esas escenas de pelicula en que el/la protagonista está ebrio o drogado, con música electrónica de fondo, con los sentidos bien agudisados, y percibe todo lo que pasa a su alrededor, mientras pasan personas riéndose, otros molestos, otros sin expresión... pasa todo tipo de chica, con todo tipo de ropa, con cualquier expresión. Pero siempre aparecen fantasmas.
Cuando se "tranquilizó" la lluvia, nos fuimos frente al escenario a esperar a Jumbo. Jumbo, como siempre - por alguna razón -, prendió al público; durante el concierto la lluvia empeoró (¿o mejoró?) y en la resignación total, nos mojamos completamente. Entonces aparecieron los fantasmas; de repente el espectro de Mine, La Ausente y la Porrista se aparecieron. A veces era La Ausente y la confundía con la Porrista, viceversa, pero Mine siempre fue Mine. Todo se volvió un estado tipo orgiástico: los hombre se lanzaban en una especie de slam (que no venía al caso), las mujeres brincando con la ropa empapada y transparentada, el ambiente oliendo húmedo y a cerveza. Yo cantaba y brincaba, según los del alrededor me lo permitían. En una ocasión, dos chavas fueron a dar accidentalmente frente a Alex; las chavas conversaban emocionadísimas y Alex volteaba a ver a cada una cuando tomaba la palabra, lo hacía con esa mirada inquisitaba, sin expresión, pero poniendo mucha anteción a lo que decían... me causó 'curiosidad'. Pues para que se dieran una idea de cómo estuvo la mojada que me dí, tenía las manos arrugadas, como si se me hubiera pasado el tiempo en la regadera.
Terminó el concierto, llegué a la casa y me puse las pijamas. Pero no soporté las ganas de terminar de ver "Man on the Moon". No me lo van a creer, pero la película me conmovió; la historia de Andy Kaufman me sorprendió de sobremanera. Por otro lado, la actuacón de Jim Carrey es magnífica; definitivamente, merecía la nominación y quizá hasta el Oscar. Pero sobre Kaufman, hablaré después.
"Buenas noches", dijo Alex. "Buenas noches Alex", le dije. Y 'hubo tarde y hubo mañana de un miércoles cualquiera de octubre'.
miércoles, 4 de mayo de 2005
La Caja de Pandora
Como estudiante, han habido 5 mudanzas en las que he participado que han sido importantes. La primera, cuando llegué a la universidad. La segunda, cuando me cambie de Centrales al Nueve (mi primera asignación como Prefecto). La mudanza que le ayudé a Minerva a hacer para un amigo (definitivamente, una mudanza habla de las cosas que pasaron en algún lugar). La mudanza de Minerva cuando dejaba Monterrey. La última mudanza, es mi propia mudanza fuera de Residencias.
Mi mudanza comienza no sólo por las cosas que tengo actualmente en mi cuarto, si no por aquellas que tenía guardadas desde hace años (por lo menos desde el 2003). Hoy, llegó a mi cuarto una caja enorme, llena de apuntes de primeros semestre (quiénes saben cuándo comienzan mis primeros semestres, sabrán la antigüedad de esos documentos), libros que usé durante la carrera, mis agendas (lo mismo, tenía la primer agenda de cuando llegué a la universidad) y otros documentos.
Entre los documentos, estaban un acta de nacimiento (copia original, certificada), boletas de calificaciones de secundaría y reconocimientos de karate (sí, en algún momento hice karate y fui cinta verde). También había diplomas de asistencia a congresos y simposiums. Encontré los originales de "El Hispanito", revista que publicaba (yo era fundador, colaborador y editor de la misma), los libretos de todas las obras presentadas en Difusión Cultural, desde 1998 hasta 2000, incluso programas de la SAT. Encontré los recuerdos firmados de toda la gente que se despidió de mí cuando me fui del Hispano, cuentos a medio acabar qué escribí hace por lo menos 4 años, la fotografía de generación de la prepa (y quiero decir, toda la prepa), mi foto de generación de primero de secundaria, los libretos de las obras en qué he estado (La Zapatera Prodigiosa, La Casa de Té de la Luna de Agosto, La Noche Dividida, Educadas para el Silencio y Electra). Estaban las libretas de apuntes que use hasta 6to; a esas les arranqué las hojas donde había comenzado algún cuento, frase o idea.
En fin, fue toda una experiencia limpiar la caja de todas las porquerías que guardé por tanto tiempo. Creo que en su momento tuvo un significado guardarlas; pero no puedo llevarlas todas y seguir guarándolas. Me quedé con recuerdos breves y con las cosas que puedo continuar. Las cosas significativas.
Podría decirse que encontré cierto simbolismo en limpiar esa caja; es como tirar el pasado, para seguir adelante (uh?). Sí, soné muy moralista y motivasionista (¿existe esa palabra?), pero pues fue cierto, le perdí el amor a todas esas cosas que fueron, porque ahora quiero comenzar con esto que soy.
La Caja de Pandora era una caja que guardaba todos los males del mundo, que fue abierta por Pandora (porque era muy curiosa) y los dejó escapar. Acabo de dejar ir mi pasado y sus demonios; como siempre, algunos recuerdos agradables, otros, pues que bueno que se fueron.